Xochicalco

Xochicalco es un sitio arqueológico en el moderno estado de Morelos, en el centro de México. La antigua ciudad llegó al poder alrededor del año 650 d.C. y fue un importante centro político y religioso hasta el año 900 d.C. En el momento de la conquista española, Xochicalco era parte de la provincia tributaria azteca de Cuauhnahuac y era reconocida como un lugar importante en las tradiciones históricas nativas.

Xochicalco se desarrolló durante un período de agitación cultural y rápidos cambios sociopolíticos en el centro de México. El período entre 650 y 900 se caracterizó por el declive del poderoso centro de Teotihuacán, la ruptura de su imperio pan-mesoamericano, un aumento del militarismo y el surgimiento de ciudades-estado independientes y en competencia dentro del antiguo dominio político de Teotihuacán. Xochicalco es representativo de todas estas características. Durante su máximo desarrollo, el sitio cubría un área de aproximadamente 1.5 millas cuadradas y mantenía una población de entre 10,000 y 15,000 personas. Xochicalco es la ciudad fortificada más antigua conocida en el centro de México. El sitio se construyó sobre una serie de colinas bajas y se han identificado siete recintos defensivos que fueron fortificados con murallas, fosos secos y terrazas concéntricas.

La mayor parte del occidente de Morelos estuvo bajo el control político directo de Xochicalco entre 650 y 900. El poder político es evidente en la escala de la arquitectura monumental, incluida la construcción del primer y único sistema vial pavimentado del centro de México, que unía Xochicalco con los sitios periféricos de la región. Xochicalco se dedicaba al comercio de larga distancia con muchas áreas de Mesoamérica, incluida la Costa del Golfo, Oaxaca y la región maya. Los numerosos monumentos esculpidos del sitio identifican a los tres primeros gobernantes nombrados en el centro de México, y la Pirámide de las Serpientes Emplumadas fue venerada como un lugar sagrado en el momento de la Conquista.

La sociedad Xochicalco representa una expresión temprana del patrón cultural azteca. Este patrón se caracteriza por la conquista militar, la formación de imperios tributarios, la estratificación social interna basada en la participación en la guerra y la práctica del sacrificio humano, que se vinculó a la práctica religiosa de alimentar a los dioses mediante el ritual del sacrificio.