Vargas llosa, mario (1936–)

El escritor peruano Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa. Aunque ha escrito la mayoría de sus novelas mientras vivía en Europa, con sede principalmente en París, Londres, Barcelona y Madrid, sus primeras experiencias y su profundo vínculo con el Perú han sido su principal inspiración creativa. Vargas Llosa tiene residencias permanentes en Barranco, un suburbio de Lima, y ​​en Madrid (obtuvo la doble nacionalidad de España en 1993), pero es un viajero infatigable, un hombre de insaciable curiosidad.

En la década de 1960, cuando era un socialista comprometido, Vargas Llosa se convirtió en una sensación literaria internacional por su descripción de los efectos corrosivos de la corrupción en las esperanzas y aspiraciones humanas. La cuidad y los perros (Time of the Hero, 1963) diagnostica la bajeza del orden social a través del microcosmos de una academia militar; La Casa Verde (La Casa Verde, 1966) explora la brutalidad de una nación corrupta en sus márgenes (la selva amazónica y la zona costera norte); y Conversación en La Catedral (Conversation in the Cathedral, 1969) presenta un panorama de la sociedad peruana bajo un régimen dictatorial a través de un diálogo entre Santiago Zavala, un joven que ha repudiado a su familia burguesa, y Ambrosio, el chofer y amante del padre de Santiago. Las primeras novelas de Vargas Llosa fueron aclamadas por su fuerza política, pero también por sus innovaciones en forma narrativa. En un movimiento literario conocido como el Boom, Vargas Llosa, junto con Gabriel García Márquez (Colombia), Julio Cortázar (Argentina), José Donoso (Chile) y Carlos Fuentes (México), contribuyeron al ascenso de la novela latinoamericana a los primeros puestos de la literatura mundial en la década de 1960.

En las novelas de Vargas Llosa se puede narrar una sola historia desde puntos de vista diversos y contradictorios. El misterio y la intriga se derivan no solo de la trama, sino también de la vaguedad o ambigüedad intencional del autor, así como de su deliberada ocultación de información importante al lector. Vargas Llosa fusiona técnicas de la novela moderna —el monólogo interior de James Joyce, los múltiples narradores y la prosa densa de William Faulkner— con una acción vigorosa y tramas melodramáticas, algunas de las cuales recuerdan las películas y obras de teatro populares latinoamericanas. Sus narrativas, aunque brillantes y atractivas, también están en consonancia con la recomendación del novelista y filósofo francés Jean-Paul Sartre de que la literatura se comprometa con las causas políticas. En 1968, sin embargo, Vargas Llosa comenzó a manifestar diferencias públicas con los regímenes en los que había puesto sus esperanzas políticas: deploró la invasión soviética de Checoslovaquia y la represión de los escritores en Cuba. Como resultado, Vargas Llosa fue repudiado por organizaciones culturales de la Revolución Cubana y rechazado por antiguos amigos y aliados de la izquierda. Sin embargo, su éxito como novelista no disminuyó. Él publicó Pantaleón y las visitadoras (Captain Pantoja and the Special Service, 1973), una interpretación irónica y humorística de algunos de sus temas anteriores. La tía Julia y el escribidor (Aunt Julia and the Scriptwriter, 1976), una ficción autobiográfica, es la primera de una serie de novelas sobre la naturaleza compensatoria de la imaginación literaria o erótica.

En la década de 1980, Vargas Llosa había abandonado abiertamente sus convicciones socialistas y se había convertido en un firme defensor de la democracia de libre mercado; nunca se ha apartado de su perspectiva antiautoritaria ni de su defensa de los derechos humanos. Sus novelas de esa década se ocuparon de la fragilidad de sociedades asaltadas por fanáticos, oportunistas políticos o visionarios bien intencionados para quienes la violencia es el medio más atractivo para hacer del mundo un lugar mejor. Este giro artístico resonó con su creciente interés en reconciliar las ideas de pensadores liberales como el filósofo político británico nacido en Rusia Isaiah Berlin y el filósofo de la ciencia británico nacido en Austria Karl Popper con las opiniones del pensador francés Georges Bataille sobre el erotismo. . Su obra maestra de este período, La guerra del fin del mundo, 1981), una novela histórica ambientada en el Brasil del siglo XIX, explora la propensión humana a idealizar la violencia, ya sea con las visiones de los idealistas, las insinuaciones de líderes religiosos apocalípticos, el fervor patriótico de los profesionales militares o las abstracciones de intelectuales que no comprendemos la guerra por lo que es: la experiencia colectiva más devastadora de todas. En este período escribió Historia de Mayta (La vida real de Alejandro Mayta, 1984), sobre los orígenes de la acción revolucionaria; El hablador (The Storyteller, 1986), sobre un joven fascinado por las culturas indígenas de la región amazónica peruana; y Elogio de la madrastra (Alabanza de la madrastra, 1989), sobre las compensaciones de la imaginación erótica como mecanismo de afrontamiento de las banalidades de la vida cotidiana.

Vargas Llosa se postuló a la presidencia en las elecciones peruanas de 1990, perdiendo ante Alberto Fujimori. Desde entonces, sus escritos, tanto de ficción como de no ficción, se han basado en una visión menos optimista, una sensación cada vez mayor de que todas las luchas por prevalecer sobre los sentimientos intratables de incomodidad están condenadas al fracaso. Los indicios del cambio se pueden obtener en Lituma en los Andes (Death in the Andes, 1993), sobre el recurso humano a la violencia irracional cuando no se puede mantener el orden público, y Los cuadernos de don Rigoberto (The Notebooks of Don Rigoberto, 1997), sobre las inevitables perturbaciones provocadas por los impulsos de transgredir.

Renunciando a las soluciones revolucionarias para los problemas de las sociedades enfermas y corruptas, Vargas Llosa ha recurrido a una exploración nostálgica de los traumas y sufrimientos que pueden volver a algunos individuos contra el mundo. Ambientada en la República Dominicana, Fiesta del Chivo, 2000) es la primera novela sobre una dictadura latinoamericana que explora el proceso por el cual un hombre fuerte corrupto debe socavar la dignidad y la autoestima de sus colaboradores y asociados más cercanos para permanecer en el poder. En El paraíso en la otra esquina (The Way to Paradise, 2002), Vargas Llosa recrea la vida de la activista francesa Flora Tristán y su nieto, el pintor Paul Gauguin, retratando a sus fanáticos protagonistas con indulgencia y empatía. De hecho, se pueden establecer paralelos entre su relato ficticio del valiente pero fallido intento de Tristán de lanzar un movimiento político que defendería los derechos de las mujeres y los trabajadores y su Pez en el agua (A Fish in the Water, 1993), una memoria de su infructuoso esfuerzo por establecer un partido político durante su campaña presidencial de 1990.

Aunque el protagonista masculino de Travesuras de la niña mala (The Bad Girl, 2006), Ricardo Somocurcio, es traductor y no novelista, sus experiencias son paralelas a las de Vargas Llosa, viviendo más o menos en las mismas ciudades casi al mismo tiempo y, les guste o no, sujeto a las vicisitudes de Historia peruana. La novela ofrece un comentario continuo sobre los principales eventos políticos e históricos en el Perú desde la década de 1950 hasta finales de la de 1980, deteniéndose antes de la propia campaña política de Vargas Llosa para la presidencia peruana. El apego de Somocurcio a una mujer misteriosa, la niña mala (chica mala) que aparece y reaparece en su vida, es la alegoría más penetrante de Vargas Llosa sobre sus propios vínculos con el Perú: una relación de amor-odio que ha informado la carrera de uno de los escritores e intelectuales públicos más famosos del mundo.