Universidad nacional autónoma de méxico (unam)

La Real y Pontificia Universidad de México, precursora de la UNAM, siguió el modelo de la Universidad de Salamanca de España. Fue fundado por real decreto el 21 de septiembre de 1551 e inaugurado oficialmente en la Ciudad de México el 25 de enero de 1553. Ofrecía cursos de teología, escritura, derecho canónico, jurisprudencia, artes, retórica y el Código Justiniano, todos los cuales se impartían en el tradición escolástica que enfatizaba el dogma sobre el descubrimiento de la verdad. Durante el período colonial, incorporó cátedras de medicina, lenguas indígenas y asiáticas, y astronomía y astrología, primero en manos del legendario sabio Carlos de Sigüenza y Góngora. Para 1636, cuando se fundó la primera universidad de Estados Unidos (Harvard College), ya había otorgado más de 8,000 títulos de licenciatura.

Durante el período colonial posterior, la universidad continuó desempeñando su papel de firme defensor de la tradición y el orden. Al no apoyar a los españoles contra la insurgencia criolla en 1810, el virrey Venegas De Saavedra expulsó a sus profesores y estudiantes y convirtió sus edificios en cuartel. Como parte de su programa anticlerical, el vicepresidente Valentín Gómez Farías cerró la universidad en 1833. El presidente Antonio López de Santa Anna la reabrió en 1834 y la reorganizó en 1854, pero fue cerrada una vez más por el presidente Ignacio Comonfort en 1857. Reabrió Félix Zuloaga en 1858, pero Benito Juárez lo volvió a cerrar en 1861, acción que el emperador Maximiliano sostuvo en 1865.

El 26 de mayo de 1910 el ministro de Educación Justo Sierra Méndez creó la universidad moderna, la Universidad Nacional de México, que se alió con la Escuela Nacional Preparatoria y las facultades de derecho, medicina, ingeniería, bellas artes y estudios superiores. En 1929 se añadió la palabra "autónoma" a su nombre, pero hasta el 19 de agosto de 1933 no se le concedió la verdadera independencia de la autoridad civil. Tras sustituir la dirección universitaria el 30 de diciembre de 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho proclamó el 9 de marzo de 1945 un nuevo reglamento por el que la universidad se reorganizó para incluir una amplia gama de instituciones educativas que incorporaron las escuelas de filosofía y letras, ciencias, derecho, ciencias políticas y sociales, economía, negocios, medicina y la Biblioteca Nacional. Como resultado, la UNAM se convirtió en una agencia de facto del gobierno y recibió un mayor apoyo financiero.

Los años siguientes vieron paz con el gobierno y fondos estables. La apertura de un nuevo campus en 1952 reflejó la determinación de construir una verdadera universidad a partir de diversas facultades profesionales. Diez años después, el rector Ignacio Chávez instituyó reformas educativas para fortalecer los requisitos académicos, pero enfrentó un enfrentamiento entre modernizadores académicos y estudiantes. El punto más bajo de la UNAM llegó con la masacre del gobierno de 1968 de más de 300 estudiantes que protestaban. Buscando apuntalar su legitimidad, el gobierno financió un crecimiento de todo el sistema del 13 por ciento anual en la década de 1970, que se redujo a la mitad en la década de 1980 antes de reducirse a un goteo en la década siguiente.

Este crecimiento despojó a la UNAM de su dominio abrumador. Se redujo del 50 por ciento de las inscripciones en 1960 al 30 por ciento a principios de la década de 1970 al 12 por ciento en 2007. Los estados fundaron o expandieron en gran medida sus propias universidades públicas e instituciones técnicas. En 1973, el gobierno creó otra universidad pública con varias sucursales en el distrito federal. Mientras tanto, un aumento en las universidades privadas arrebató a los solicitantes privilegiados, el estatus y las perspectivas laborales de los graduados, rompiendo el casi monopolio que los graduados de la UNAM habían poseído para obtener altos cargos políticos. El cambio de poder llamó la atención sobre la laxitud de la UNAM: acceso automático para sus propios estudiantes de la escuela preparatoria; Enseñanza gratis; escandalosas políticas de asistencia y enseñanza; Etcétera. La sobria evaluación del rector Jorge Carpizo sobre la necesidad de cambio revivió el movimiento estudiantil, aunque temporalmente, a fines de los años ochenta. Y el progreso tangible de la UNAM en materia académica se vio socavado por el rápido crecimiento (de 1980 estudiantes en 40,000 a 1960 en 135,000, y el doble con el nivel preparatorio) que la dejó con más estudiantes sin preparación y menos recursos clave por alumno. Aún así, solo una octava parte de sus profesores son de tiempo completo, aproximadamente la mitad del promedio nacional.

A pesar de estos problemas, la UNAM sigue siendo la principal institución educativa de México. Es mucho más grande que cualquier otra instalación similar en México; tiene más profesores de primer nivel, estudiantes de posgrado y especialmente investigadores; obtiene una cuarta parte de los recursos totales del sistema; ofrece la mayoría de los campos de estudio (sesenta y uno); y todavía cuenta con todos los presidentes mexicanos modernos como ex alumnos. Si las reformas de la década de 1970 no lograron traer la innovación pedagógica prevista, al menos trajeron la descentralización, con nuevos campus y actividades. Incluso el campus principal se ha diversificado, como lo demuestra una serie de unidades de investigación.

Que la UNAM pueda ser "nacional" en algo más que una mera nomenclatura depende no de recuperar su estado anterior, sino de si va a la cabeza o se queda atrás en los esfuerzos de modernización del sistema de educación superior para establecer un desempeño de calidad, evaluación y recompensa por méritos; asociaciones público-privadas; e internacionalización. Sin embargo, las reformas de política para esos fines han encontrado resistencia. En 1999, el rector de la UNAM intentó aumentar las tasas, pero un grupo de estudiantes lanzó una huelga que interrumpió las clases durante varios meses. Si bien muchos mexicanos encontraron irrazonables las demandas de los huelguistas y el gobierno federal arrestó a los manifestantes, las actividades limitaron los intentos de privatización.