Único

Unicato, término que generalmente se refiere a los regímenes argentinos desde 1874 hasta 1916. Específicamente, único denota el corrupto sistema de partido único ejercido por el Partido Autonomista Nacional con poder centralizado dirigido por el presidente Miguel Juárez Celman de 1886 a 1890.

Nicolás Avellaneda había introducido esta práctica y Julio Argentino Roca la mantuvo. Con Juárez Celman, el término se volvió de uso común porque dejó en claro que el presidente debe controlar tanto al gobierno como al partido. Único así referido al gobierno de un solo hombre durante el régimen autoritario de Juárez Celman. Juárez Celman estableció la único porque confiaba particularmente en los especuladores de tierras cordobesas que buscaban resultados rápidos. Los banqueros hipotecarios, deseosos de dinero pero sin reservas adecuadas, emitieron cedulus bonos de tierras. Juárez Celman alentó a muchas provincias a establecer sus propios bancos y contratar préstamos externos. Con crédito externo, los bancos enriquecieron único partidarios de los gobiernos provinciales. Durante las sesiones del Congreso de 1890, Juárez Celman proporcionó 3.9 millones de pesos para sus aliados provinciales. Nunca restauró el patrón oro después de que Roca lo suspendiera en 1885. Una vez que las nuevas emisiones de papel moneda se triplicaron después de 1886, la depreciación de la moneda se aceleró frente al patrón oro. El Banco de Córdoba fue el infractor más flagrante, consiguiendo favores políticos a cambio de préstamos que con frecuencia no se devolvían.

El término único También representa la impopularidad del sistema político y su pérdida de legitimidad. Las técnicas arbitrarias utilizadas para mantener a sus partidarios en el poder se volvieron cada vez más inaceptables cuando el sistema financiero y económico se deterioró a fines de la década de 1880. los único La política de mantener las mismas autoridades año tras año fue una de las causas de la revuelta de 1890 y la formación de la Unión Cívica y su rama radical. los único La tradición terminó con la promulgación de la ley Roque Sáenz Peña de 1912, que estableció nuevas listas de votantes e introdujo el voto secreto y un nuevo sistema de votación.