Tratado Hull-Alfaro (1936)

Tratado Hull-Alfaro (1936), acuerdo suscrito el 2 de marzo por Estados Unidos y Panamá que establecía ciertas concesiones sobre la operación del Canal de Panamá de acuerdo con la Política del Buen Vecino de Franklin Roosevelt. Sin embargo, no alteró la relación de gran poder-Estado cliente establecida en el Tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903. El tratado, ratificado a regañadientes por el Senado de Estados Unidos sólo en 1939, no apaciguó a los nacionalistas panameños por mucho tiempo.

La iniciativa para reformar las políticas operativas del canal surgió en 1933, cuando el presidente de Panamá, Harmodio Arias, visitó Washington para explicar los problemas económicos de su país derivados de la Depresión. Entre 1933 y 1936, el secretario de Estado de Roosevelt, Cordell Hull, y el ministro de Relaciones Exteriores de Arias, Ricardo Alfaro, trabajaron para producir varios tratados y acuerdos que harían buenos vecinos de los dos países. Estados Unidos renunció a su función de protectorado y poderes de adquisición territorial, y elevó el pago de la anualidad a 436,000 dólares para compensar la devaluación del dólar. Hull también acordó restringir las ventas de la comisaría a los no empleados del canal, frenar el contrabando, dar a los comerciantes panameños acceso a los barcos que pasaban y permitir a los panameños el libre tránsito a través de la Zona del Canal. Por último, una nota complementaria prometía un trato igualitario en el empleo para los nacionales panameños y estadounidenses.

Las fuerzas armadas se opusieron a la mayoría de estas medidas y lucharon por su ratificación por parte del Senado. Los elementos principales fueron aprobados sólo tras un llamamiento especial de Roosevelt para preparar el escenario para una conferencia interamericana de defensa en Panamá. Mientras tanto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial convirtió al canal en un importante problema de seguridad y pospuso la implementación efectiva de muchas partes del tratado.