Totonacas

Totonacas, un grupo étnico importante e históricamente importante del centro-este de México. Habitando porciones del altiplano oriental, la escarpada Sierra Madre Oriental y la llanura costera central montañosa a lo largo del Golfo de México, los totonacas se han adaptado con éxito a una amplia gama de hábitats. En consecuencia, sus estilos de vida son variados, pero tienden a tener dos formatos básicos, uno que explota los entornos más secos de las tierras altas y el otro, las tierras bajas húmedas más frondosas.

Los totonacas de las tierras bajas fueron los primeros pueblos indígenas observados de cerca por los españoles cuando llegaron en 1519 y fueron inducidos a unirse a una alianza contra sus señores aztecas. El cronista Bernal Díaz del Castillo detalla cómo se incorporó al redil español al gobernante tontonaco al que llama "el rey gordo". El idioma totonaca generalmente se clasifica, junto con el tepehua estrechamente relacionado, como una familia lingüística separada y algo enigmática llamada totonaca, que puede estar relacionada lejanamente con el maya. Se reconocen las diferencias dialécticas, puestas de diversas maneras en tres o cuatro. Las cifras del censo reciente (2005) —en el mejor de los casos, sólo una estimación aproximada de la fuerza actual de la cultura totonaca— indican un total de 230,930 hablantes mayores de cinco años para el totonacapan, el área tradicional en los estados de Veracruz y Puebla. Como resultado de la creciente aculturación, muchos totonacas ya no hablan habitualmente su lengua materna y un número cada vez mayor se está trasladando a los centros urbanos como jornaleros.

La evidencia arqueológica sugiere que los totonacas pudieron haber llegado relativamente tarde a la costa del Golfo y que algunas ciudades antiguas que se supone fueron construidas por ellos, como El Tajín y Santa Luisa, en realidad estaban asociadas con pueblos anteriores. Históricamente, el Totonacapan cargado de recursos ha sido codiciado por muchos grupos. Esto se refleja hoy en los asentamientos intercalados que se encuentran en algunos casos con hablantes de nahua, otomí, tepehua o huasteca. Cuando Hernán Cortés llegó a la enorme ciudad totonaca de Zempoala (Cempoala), la mayor parte de Totonacapan ya había sido subyugada por los aztecas. Después de la conquista española, los totonacas sufrieron una severa disminución y dispersión de la población ocasionada por catastróficas epidemias de enfermedades inducidas por Europa, así como por su resistencia a la evangelización y las políticas coloniales.

Los totonacas siguen siendo agricultores de subsistencia con un énfasis mesoamericano tradicional en el maíz, los frijoles y la calabaza. Crían algo de ganado y, en las tierras bajas, cultivos comerciales ocasionales como la vainilla. En las tierras altas, la población se concentra en pequeños pueblos, mientras que en las tierras bajas se encuentra dispersa en aldeas, aldeas y viviendas cerca de los campos. El compadrazgo, una forma de parentesco ritual, es un vínculo social importante en ambas áreas. La expansión de la industria petrolera ha provocado la destrucción de la selva tropical costera, la especulación de la tierra y una reducción considerable de las tierras agrícolas tradicionales totonacas.

La vida ritual tiende a ser más elaborada en los rincones aislados de las montañas. Hay alguna mayordomías persisten y se puede encontrar una mayor diversidad de grupos de danza. Entre los últimos, huehues, negritos, y santiaguerros son comunes. En ambas zonas son populares dos danzas físicamente rigurosas de origen precolombino: el guaguas (quetzalines) del Departamento de Salud Mental del Condado de Los Ángeles y el voladores. Aunque estos fueron una vez rituales pan-mesoamericanos, los totonacas, particularmente de las tierras bajas, los consideran muy propios y sobresalen en su presentación. Aparte de las fiestas patronales locales, la celebración del Día de Todos los Santos (también llamado Día de Muertos) con elaborados altares y ofrendas es particularmente importante para los totonacas.