Soto, marco aurelio (1846–1908)

Marco Aurelio Soto (b. 13 November 1846; d. 25 de febrero de 1908), presidente de Honduras (1876-1883). Nacido en Tegucigalpa, hijo de Máximo Soto y Francisca Martínez, Soto estudió en universidades de Honduras y Guatemala. Soto representó lo mejor de la segunda generación de políticos liberales que gobernaron en Centroamérica a partir de la década de 1870. La administración de Soto se caracterizó por un énfasis en el progreso científico, la educación, la inversión extranjera y el desarrollo de infraestructura típico de los gobiernos positivistas que llegaron al poder después de derrocar a los regímenes conservadores.

Soto tenía conexiones muy fuertes con el gobierno liberal guatemalteco de Justo Rufino Barrios, a quien sirvió a nivel de gabinete como ministro de Relaciones Exteriores a mediados de la década de 1870. Además, él y Ramón Rosa habían estudiado junto con Barrios en la Universidad de San Carlos en Guatemala. Era natural que Barrios apoyara a Soto en sus esfuerzos por destituir a Ponciano Leiva y José María Medina como contendientes a la presidencia de Honduras, y en la Segunda Conferencia de Chingo el 17 de febrero de 1876, Barrios y Andrés Valle de El Salvador firmaron un pacto para hazlo. Mientras tanto, Medina derrotó a Leiva en la batalla de El Naranjo el 22 de febrero de 1876, y el 8 de junio de 1876 Medina y Soto firmaron el Convenio de Cedros, acordando nombrar presidente interino al general Marcelino Mejía. (Mejía sirvió como presidente una semana). Soto siguió como presidente provisional el 27 de agosto de 1876 y se convirtió en presidente constitucional el 30 de mayo de 1877. Permaneció en el poder hasta el 9 de mayo de 1883, cuando dimitió por diferencias con Barrios.

La administración de Soto se dedicó al progreso económico y los objetivos de desarrollo propuestos por el positivismo comtiano. La fuerza política y filosófica del régimen liberal fue suficiente para permitirle a Soto ser relativamente indulgente con sus antiguos enemigos conservadores. Fue políticamente tolerante como estadista, pero no aplicó esta tolerancia a las personas pertenecientes al sector más bajo de la sociedad, a quienes consideraba holgazanes y sin motivación. Abrió una biblioteca nacional e inició la educación pública gratuita, que se había decretado anteriormente en varias ocasiones pero nunca se implementó. Al mismo tiempo, Soto lamentó el intervencionismo militar en los gobiernos civiles centroamericanos e institucionalizó las Fuerzas Armadas el 21 de diciembre de 1876 en un esfuerzo por controlar el poder militar y definir su rol social y político. Estas y otras políticas culminaron en una nueva constitución liberal en 1880 y el establecimiento de Tegucigalpa liberal como capital nacional permanente el mismo año.

También hubo un progreso económico sustancial durante la presidencia de Soto. Él personalmente ayudó a revivir la decadente industria minera de Tegucigalpa, particularmente la mina El Rosario (Rosario Mining Co.). El gobierno también fundó una casa de moneda (Casa de la Moneda), que actuó como banco central. Soto abrió el país a la inversión extranjera como una cuestión de política, una práctica liberal que allanó el camino para el boom bananero de principios del siglo XX. Las mejoras de infraestructura acompañaron a las reformas económicas, y el régimen de Soto creó un servicio postal nacional y un servicio de telégrafo nacional que proporcionaba una comunicación relativamente rápida y, a menudo, instantánea en un país conocido por su aislamiento regional. Soto dimitió en 1883, habiendo afirmado tanto la primacía de Tegucigalpa sobre Comayagua como la agenda del Partido Liberal como política nacional. Su sucesor elegido, Luis Bográn Baraona, siguió apoyando los intereses oligárquicos liberales.