Sociedad rural argentina

La Sociedad para la Argentina Rural (SRA) es la voz principal de los intereses rurales del país. Defiende principalmente los miradores de su sector más poderoso, los grandes ganaderos de la región pampeana. Fundada en 1866 por un pequeño grupo de ganaderos con visión de futuro, desde sus inicios la SRA se ha enfocado en dos objetivos principales: colaborar en las mejoras técnicas y configurarse para representar los intereses del sector rural ante el estado. En sus primeros años, este proyecto de modernización no logró atraer un amplio apoyo entre los grandes terratenientes. Sin embargo, durante la gran expansión económica de la década de 1880, los ganaderos comenzaron a unirse. Para 1910 la SRA contaba con más de 1,000 miembros y ya se había convertido en una de las instituciones más prestigiosas de Argentina.

Durante este período fundacional, en el que la industria y los trabajadores tenían un poder limitado, y en el que las exportaciones rurales se dispararon, la SRA como grupo de presión no fue tan importante como a veces se afirma. Después de eso, sin embargo, a medida que la economía política argentina se volvió más polémica, la política ha tenido una influencia cada vez mayor en la institución. Desde 1912 la SRA se ha enfrentado a las propuestas de reforma de la Federación Agropecuaria Argentina (Federación Agraria Argentina, o FAA), institución originalmente formada por pequeños agricultores, muchos de ellos arrendatarios. Con la Gran Depresión, que afectó fuertemente a las exportaciones rurales, las tensiones dentro del sector rural se intensificaron. En esos años se formaron nuevas asociaciones de ganaderos medianos, también críticos con la SRA, como las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

El golpe de Estado de 1943 marcó un cambio de rumbo histórico para la SRA. Durante el siguiente medio siglo, el estado promovió activamente la industrialización, el desarrollo urbano y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, hasta cierto punto a expensas del sector rural. Además del aumento de los impuestos para el sector rural, las sucesivas administraciones mantuvieron la congelación de las rentas de la tierra durante más de veinte años, lo que a largo plazo ayudó a democratizar la propiedad de la tierra. El conflicto entre el estado y la SRA alcanzó su punto culminante durante la administración de Perón (1946-1955); después de eso se atenuó pero no desapareció del todo. Las políticas hostiles de Perón y sus sucesores hacia la producción rural ayudaron a acercar a los miembros de la SRA y otros representantes del sector. A principios de la década de 1990, Argentina abandonó abruptamente la protección industrial y el sector rural volvió a ser el foco de mayor atención por parte del Estado. El rápido crecimiento agrícola estuvo acompañado de una profunda renovación de la clase empresarial. Muchos de los propietarios de las empresas agrarias más modernas y técnicamente más complejas creadas desde la década de 1990 no se identifican con la SRA. Sin embargo, a principios de la década de 2000 la SRA continúa gozando de las ventajas que le brinda su posición como representante tradicional del sector rural, aunque la creciente complejidad de los intereses agrarios y la importancia de otros sectores empresariales han reducido considerablemente su influencia.