Rulfo, juan (1918–1986)

Juan Rulfo (b. 16 mayo 1918; d. 7 de enero de 1986), escritor mexicano. Nacido en Sayula, Jalisco, Rulfo fue un hombre de vasta cultura y un escritor de extrema economía, a pesar de que su aptitud literaria se hizo patente durante la niñez. Sus primeras obras fueron publicadas siendo aún muy joven en una revista literaria de su provincia natal, donde conoció a Juan José Arreola. Arreola y Rulfo se hicieron amigos y representantes de los dos estilos más influyentes, opuestos y complementarios, en las décadas de 1950 y 1960 en México. En 1934, Rulfo se trasladó a la Ciudad de México, donde residió hasta su muerte, aunque en su variada carrera viajó por todo el país. Llegó a conocer íntimamente los dialectos locales de muchas áreas rurales, que puso en brillante uso en sus obras. En un período de dos años, Rulfo publicó sus dos únicos libros: la colección de tiendas cortas El llano en llamas en 1953 y la novela Pedro Páramo en 1955. La edición revisada (1970) del primero consta de diecisiete cuentos. Todas las historias están ambientadas en el México rural, y en todas ellas se desarrollan a la perfección las más diversas posibilidades del género, que van desde la narración en primera persona hasta la objetiva e impersonal.

Pedro Páramo hace uso de breves pasajes de técnicas narrativas extremadamente diversas en una disposición desconcertante. Describe un mundo en el que aparecen todos los aspectos de la vida y la muerte humanas, un mundo que es al mismo tiempo una mera ciudad. Este pueblo, en palabras del propio autor, "se está muriendo por sí mismo". Es el símbolo de un país y del mito del paraíso perdido (Pedro Páramo es el señor de un paraíso inverso llamado Comala, y es también la desolación, la devastación, el desierto).

En sus obras, Rulfo también mostró lo mejor de la extensa y compleja tradición de la prosa realista en México, una fase de la cual se conoce como novelas de la Revolución Mexicana. Al mismo tiempo, desde su publicación, sus obras han tenido una enorme influencia, no solo en México sino en toda América Latina. Rulfo supo retratar con precisión lingüística la radiante universalidad que habitaba en la vida de los campesinos más pobres, más anónimos y de los líderes más reconocidos. A través de los actos más mundanos, cada uno de los personajes de Rulfo encarna y expresa las verdades y mitos esenciales de la humanidad. Un padre carga a su hijo agonizante, reproduciendo una versión invertida del mito de San Cristóbal; un hijo viaja en busca de su padre, que nunca ha abandonado el lugar de su nacimiento, y repite al revés la historia de Telémaco y Ulises. El mundo de Rulfo es un mundo al revés, donde los extremos se tocan. Así, el silencio en su obra es siempre murmullo y los muertos no dejan de manifestar su vitalidad. Rulfo nunca olvidó que para ser auténtico la universalidad de su imaginación tenía que estar enraizada en las más profundas interconexiones de la realidad mexicana.

De estas interconexiones destacan varias cosas: la discreta omnipotencia del lenguaje que, sin grandes alardes y con metáforas sencillas y fugaces, llega al fondo de los milagros cotidianos de la vida; la complicidad entre el hombre y la naturaleza que, a los ojos de Rulfo, hace del rústico mundo mexicano un ambiente lleno de movimiento, de animismo, donde cada objeto y acto brinda una forma única de ver el universo; y la vitalidad que hace inolvidables a sus protagonistas porque no se mueven por motivos psicológicos sino por convicciones intensas y optimistas. Esto transforma a sus personajes en seres humanos cuya singular "mexicanidad" es sorprendente, cuya afición por las fuerzas terrenales de la pasión, la obsesión y la venganza inquieta a muchos lectores extranjeros. Con su visión, Rulfo pudo influir tanto en la literatura mexicana como en la latinoamericana. Creó las características básicas del "realismo mágico" y se ha convertido en una fuente primaria de la narrativa moderna universal.