Rosa de lima (1586–1617)

Santa Rosa de Lima fue bautizada Isabel Flores de Oliva en Lima. La hagiografía sostiene que su niñera indígena la declaró hermosa como una rosa y que a partir de entonces la llamaron Rosa. El arzobispo Toribio de Mogrovejo la confirmó como "Rosa" en 1597 en la zona rural de Quives, donde vivió brevemente su noble pero pobre familia; Su presencia, como afirman los hagiógrafos, no mejoró la hostilidad de los indígenas locales hacia él. Algunos relatos de la infancia de Rosa la describen como humilde, otros como abusiva. Admiradora de Catalina de Siena, respondió a los cumplidos cortándose el pelo y desfigurando su piel. Ella se negó a casarse, aunque al principio se negó a unirse a un convento debido a la pobreza y la oposición de su madre. Se retiró a una choza en el jardín de su familia, participando en la oración y actos penitenciales a menudo dolorosos que los eruditos interpretan como, si no masoquistas, uno de los pocos medios que tenía para controlar su propia vida.

Rosa se hizo terciaria dominica a los veinte años y continuó su oración y su obra caritativa. También complementó los ingresos familiares con trabajos de costura (algunos de los cuales, junto con escritos y dibujos, se conservan). Aunque las autoridades religiosas procesaron a otros Arboledas de la Lima colonial, Rosa escapó a las críticas. Biografías posteriores relatan su amistad con el terciario dominicano Martín de Porres (existe poca evidencia de ello), y su caridad extendiéndose a mujeres pobres, indígenas y afroperuanos. Los milagros reportados de su vida incluyen curaciones, visiones místicas (interpretadas por algunos como eróticas, por otros como un desafío a la jerarquía institucional) y la repentina liberación de Lima-Callao de un ataque holandés en 1615 después de que ella oró por tal resultado en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

En su funeral en 1617, los espectadores clamaron por reliquias y pidieron su canonización. Los testimonios póstumos describen la preservación de su cadáver, el uso de sus reliquias para curar a los enfermos y las comparecencias ante los peticionarios. Su beatificación fue propuesta en 1630 y finalizada en 1664, cuando fue nombrada patrona de Lima y Perú. Los líderes de la iglesia reconocieron la necesidad de devociones locales para asegurar la lealtad de los cristianos del Nuevo Mundo, acelerando así el proceso de su beatificación, al igual que las ambiciones criollas de demostrar el valor estadounidense. Sus seguidores surgieron por primera vez en México, antes de la aprobación de la devoción a la Virgen de Guadalupe. El entusiasmo de los peruanos creció con el tiempo, y los rebeldes indígenas del siglo XVIII la adoptaron como su estándar, al igual que tanto los realistas como los patriotas durante las guerras de independencia. Con la canonización en 1671, se convirtió en Primera Patrona de América, Filipinas e Indias. Aunque esto pudo haber "domesticado" las pretensiones femeninas extrajerarquicas de revelación religiosa, hizo de la santidad una posibilidad para el Nuevo Mundo.