Rivadavia, bernardino (1780–1845)

Bernardino Rivadavia (b. 20 mayo 1780; d. 2 de septiembre de 1845), estadista argentino, liberal y unitarista. Nacido en Buenos Aires, hijo de un rico comerciante español, Rivadavia fue educado en el Real Colegio de San Carlos; posteriormente se casó con la hija del virrey Joaquín del Pino. Se desempeñó como oficial en el Cuerpo de Gallegos, que luchó contra los invasores británicos en 1806-1807. Partidario activo de la Revolución de mayo de 1810, Rivadavia hizo en adelante su carrera como político profesional de la independencia. Después de algunas vacilaciones, apoyó el lado liberal del movimiento independentista. Como secretario del Primer Triunvirato (1811-1812), fue la fuerza impulsora detrás de sus políticas liberales en educación, derechos civiles y la trata de esclavos. También mostró su compromiso con un gobierno central fuerte, marginando a los agentes y agencias de representación provincial y provocando la oposición de federalistas y militares. El Primer Triunvirato fue derrocado en octubre de 1812 y Argentina entró en un período de aguda inestabilidad, mientras unitarios y federalistas luchaban por el control.

Rivadavia fue un observador distante de estos hechos, estando ausente en una misión diplomática en Europa desde 1814 hasta 1820. Su propio interés radicaba en la transferencia de ideas y recursos. En Londres visitó a Jeremy Bentham y se convirtió en uno de sus principales discípulos. Rivadavia vio que el utilitarismo ofrecía una nueva filosofía después de la independencia y podía dar al republicanismo liberal una legitimidad moral en la brecha dejada por la corona y la iglesia españolas. Las instituciones liberales serían, a su vez, el marco del crecimiento económico, en el que el capital, el transporte marítimo, las mercancías y los inmigrantes británicos jugarían un papel indispensable.

Rivadavia aprovechó su oportunidad en julio de 1821, cuando se convirtió en primer ministro del gobierno de Martín Rodríguez en Buenos Aires y dio una muestra instantánea de liberalismo aplicado. Basándose en planes previos, estableció la Universidad de Buenos Aires. Recortó el poder temporal de la iglesia, extendió la libertad religiosa, abolió el poder eclesiástico fuero y el diezmo, y suprimió algunas órdenes religiosas. Su plan de modernización incluía la promoción de una industria minera y la mejora del transporte; la federalización de Buenos Aires y su aduana; la expansión de la agricultura a través de la inmigración y la distribución de la tierra; y un plan de colonización que promovió en Londres. El desarrollo económico dependía del capital, el comercio y los mercados británicos, y Rivadavia ofreció a sus socios condiciones generosas en Argentina. A los propios argentinos, fuera de los grupos de comerciantes y terratenientes, les ofreció poco; perseguían a los vagabundos con despiadado desprecio por los usos tradicionales y los arrastraban hacia el ejército o las bandas de trabajadores.

Rivadavia buscó extender la modernización más allá de la provincia de Buenos Aires y crear una Argentina unida y centralizada; el 7 de febrero de 1826 fue nombrado presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero su política fue prematura y en muchos aspectos ineficaz. Aliena a los grupos de interés tradicionales, que se unen bajo el mando de Juan Manuel de Rosas para forzar su dimisión en julio de 1827. Se retira a su hacienda y luego, en 1829, a España. Intentó regresar en 1834 pero no se le permitió desembarcar. Murió en modestas circunstancias en Cádiz.