Quiroga, juan facundo (1788–1835)

Juan Facundo Quiroga (b. 1788; d. 16 de febrero de 1835), caudillo argentino conocido como "El Tigre de los Llanos". Nacido en La Rioja en el seno de una familia de terratenientes y funcionarios regionales, Quiroga inició su propio ascenso en 1816 como oficial de la milicia, al servicio del gobierno revolucionario de Buenos Aires movilizando hombres y suministros para el Ejército del Norte. Como delegado del centro, agregó credenciales militares y políticas a su poder territorial, y de esto fue un pequeño paso hacia la autoridad independiente. En 1820 La Rioja proclamó su "independencia provisional" de la vecina Córdoba y se convirtió en realidad en un feudo personal de Quiroga. Desde esta base de poder libró la guerra contra la constitución centralizada de Bernardino Rivadavia y, a pesar de la derrota a manos del general Gregorio Aráoz de La Madrid, pasó a extender su control sobre las provincias del oeste y noroeste desde Catamarca hasta Mendoza. Recuperándose de las pérdidas sufridas por el general José María Paz en 1829 y 1830, aumentó su reputación como federalista al derrotar a las fuerzas unitaristas bajo Aráoz de La Madrid en 1831. Así, mientras Juan Manuel de Rosas establecía su poder en Buenos Aires, Quiroga fue consolidando su control en el interior. Pero Quiroga fue más allá. Se trasladó a Buenos Aires e intentó conseguir la convocatoria de un congreso constituyente para darle a la Argentina una república federal, propuesta que era anatema para Rosas. Además, desafió la idea de Rosas al exigir que se nacionalicen los ingresos aduaneros de Buenos Aires. En 1834, Quiroga fue enviado por el gobierno de Buenos Aires en una misión de paz al noroeste, con la esperanza de que su influencia pudiera evitar una guerra civil amenazada entre Salta y Tucumán. Al regresar de negociaciones exitosas, fue emboscado y asesinado en Barranca Yaco el 16 de febrero de 1835. La muerte de Quiroga eliminó un desafío para Buenos Aires y un irritante para Rosas, y entre los posibles asesinos se sospechaba del mismo Rosas. La sentencia oficial, probablemente correcta, condenó a los caudillos de Córdoba, a los cuatro hermanos Reinafé ya sus secuaces.

Quiroga, a quien Juan Bautista Alberdi consideraba un oscuro guerrillero y un común asesino, sobrevive en la historia en gran parte gracias a la denuncia que recibió en Domingo Sarmiento. Facundo (1938), un clásico de la literatura argentina. Allí no solo fue descrito como un tirano y un terrorista, sino que también fue elevado a una tesis —el conflicto entre civilización y barbarie— que fue ampliamente invocada para explicar el estado de América Latina. Fue el modelo del caudillo provincial, su vida una serie de atropellos, su gobierno el epítome del poder personal.