Perú, constituciones

Perú ha tenido doce documentos llamados constituciones desde 1823. El primero de ellos fue suspendido antes de que entrara en vigencia, otros fueron de corta duración y solo dos han durado más de veinte años. Incluso esta afirmación de longevidad puede ser engañosa: la constitución más duradera, la de 1860, fue interrumpida por una nueva constitución en siete años (que estuvo vigente solo durante cuatro meses), por la Guerra del Pacífico (1879-1883), y por cinco golpes de Estado exitosos antes de su desaparición definitiva tras el golpe de Estado de Augusto B. Leguía en 1919. La segunda constitución más perdurable, la de 1933, duró hasta el asesinato del presidente Luis M. Sánchez Cerro pocas semanas después de su promulgación, la inconstitucional prórroga de tres años del mandato del presidente Oscar R. Benavides de 1936 a 1939, y tres importantes períodos de gobierno militar después de los golpes de Estado liderados por los generales Manuel A. Odría, Ricardo Pérez Godoy y Juan Velasco Alvarado en 1948, 1962 y 1968, respectivamente. En el contexto de tal inestabilidad constitucional, cabe señalar que la constitución de 1993, redactada después del autogolpe de Alberto Fujimori, ha sobrevivido a su predecesora y ha perdurado más que la mayoría de los marcos políticos peruanos.

Las constituciones reconocen derechos y organizan la distribución del poder dentro del estado. El conjunto de derechos políticamente más significativo son los relacionados con la participación ciudadana en el proceso político. En Perú, los derechos de participación política se han visto limitados por edad, género, alfabetización, propiedad y estatus profesional. La mayoría de edad osciló entre los veinticinco y los veintiún años hasta 1978, cuando se rebajó a los dieciocho años. Las mujeres no votaron hasta 1956; La constitución de 1933 les otorgó por primera vez el derecho a votar en las elecciones municipales, pero no se celebraron elecciones municipales hasta después de 1955, cuando a las mujeres se les concedió el derecho a votar en todas las elecciones. Los requisitos de clase y alfabetización tenían historias más complejas. La constitución de 1823 extendió los derechos políticos a los varones adultos que tuvieran propiedades o una profesión, y excluyó a los sujetos a otros como sirvientes o jornaleros. También excluyó a aquellos que no sabían leer y escribir, aunque el requisito de alfabetización se suspendería hasta 1840. La constitución de 1826 exigía la alfabetización, pero las constituciones de 1828, 1834 y 1867, todas de corta duración, no. La constitución de 1839 requería la alfabetización (excepto para algunos indígenas y mestizos) y el pago de una contribución, y la constitución de 1856 otorgó el derecho al sufragio a los varones adultos que sabían leer y escribir, o jefes de talleres, propietarios de bienes raíces o retirados legalmente del país. ejército o marina. La constitución de 1860 tenía los mismos requisitos que el documento de 1856, pero también permitía votar a quienes realizaban contribuciones al tesoro público. La constitución de 1860 fue modificada en 1895 para estipular solo la alfabetización como un requisito para el sufragio masculino adulto, un requisito que finalmente no se abandonó hasta 1979.

A pesar de cierto sentimiento de promonarquía, las primeras constituciones de Perú proclamaron que la forma de gobierno peruano era popular y representativa, incluso la constitución de Bolívar de 1826, vigente por solo siete semanas, que exigía un presidente vitalicio.

Aparte de eso, el período presidencial ha oscilado entre cuatro y seis años sin reelección inmediata, pero permitiendo la reelección después de un período fuera del cargo. Solo las constituciones de 1828 y 1993 permitieron la reelección inmediata por un período adicional, aunque la constitución de 1920 de Leguía se modificó dos veces, primero para permitir un período adicional y luego para permitir la reelección ilimitada. Después de la caída de Fujimori en 2000, la constitución de 1993 fue enmendada para prohibir la reelección inmediata.

Los regímenes constitucionales de Perú han sido presidenciales, pero han adquirido algunas características más propias de los regímenes parlamentarios. El Congreso comenzó a pedir cuentas a los ministros desde el principio, pero la constitución de 1860 fue la primera en obligar explícitamente a los ministros a responder a las interpelaciones de la legislatura, mientras que la constitución de 1867 fue la primera en reconocer el derecho del congreso a censurar y forzar la dimisión de los ministros. En la medida en que las constituciones peruanas hayan permitido que la legislatura ejerza autoridad sobre la política ministerial a través del poder de interpelación y censura, el régimen peruano puede describirse más correctamente como un régimen mixto, aunque ha funcionado en la mayoría de los demás aspectos como un régimen presidencial. La repetida ruptura de la democracia bajo la constitución de 1933 llevó a esfuerzos para fortalecer la presidencia en la constitución de 1979, y la constitución de 1993 buscó fortalecer la presidencia aún más. Como ningún régimen desde la independencia ha durado sin interrupción durante más de veinte años, la búsqueda de Perú por un régimen constitucional democrático estable continúa.

Bibliografía

García Belaunde, Domingo, and Walter Gutiérrez Camacho. Las Constituciones del Perú. Lima: Ministerio de Justicia, 1993.

Pareja Paz-Soldán, José. Historia de las Constituciones Nacionales (1812–1979). Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2005.

Planas, Pedro. Democracia y Tradición Constitucional en el Perú. Lima: San Marcos, 1998.

                                  Charles D. Kenney