Partido revolucionario institucional (pri)

El Partido Revolucionario Institucional, o PRI (Partido Revolucionario Institucional), uno de los tres partidos políticos más importantes de México, fue establecido en 1946 por el presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946) como sucesor del Partido Revolucionario Nacional, o PNR (1929). –1938) y al Partido de la Revolución Mexicana, o PRM (1938–1946). Fue fundada originalmente por el presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928) y sus colaboradores más cercanos como un medio para continuar el dominio personal de Calles sobre la política mexicana y como un vehículo para crear control nacional sobre las afiliadas políticas locales y regionales. Bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940), el PNR fue reformado con la introducción de una estructura corporativista, a través de la cual los individuos se afiliaron en virtud de su afiliación a otras organizaciones ocupacionales, como los sindicatos que de forma modificada siguen caracterizando partido. En 1946, con el declive del trabajo y el auge de los sectores de clase media, elementos del partido presionaron al presidente Manuel Ávila Camacho para reformar su estructura interna y cambiar el nombre del partido.

En la práctica, a diferencia de la intención de los estatutos internos del partido, el partido está gobernado por un comité ejecutivo nacional y un comité político nacional más amplio, cuyo jefe se conoce comúnmente como el presidente del PRI. El presidente del partido estuvo a disposición del presidente de México hasta el año 2000, cuando luego de setenta y un años en el poder el partido perdió la presidencia ante el candidato del Partido Acción Nacional (PAN). El partido está dividido en tres sectores semi-corporativos: agrario, popular y laboral, cada uno de los cuales normalmente está representado en el comité ejecutivo por un líder sectorial prominente que simultáneamente ocupa un cargo en el Congreso. Así, la estructura del partido vincula al poder legislativo, los grupos de interés y la dirección del partido. El sector popular es, con mucho, el más influyente en los asuntos internos del partido y en la producción de futuros líderes políticos, que provienen de las principales organizaciones sectoriales representadas en el Frente Nacional de Organizaciones y Ciudadanos (FNOC). Las organizaciones más influyentes en ese sector han sido el sindicato nacional de docentes (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación; SNTE) y el sindicato de trabajadores federales (Federación de Sindicatos de Trabajadores del Gobierno; FSTSE). En última instancia, el comité ejecutivo nacional está a cargo de designar candidatos para cargos políticos, especialmente a nivel nacional y estatal. Estas opciones crean una tensión considerable entre el liderazgo nacional y local. A nivel estatal, varias facciones, lideradas por figuras políticas en competencia, han competido por el control de la función de nominación.

Los observadores y críticos del PRI han reconocido sus contribuciones a la continuidad del proceso político mexicano, más notablemente como una máquina electoral y como el canal principal para el apoyo de base al liderazgo del gobierno y las políticas nacionales. Por un lado, sigue siendo el mejor organizado de los partidos mexicanos, con el núcleo más numeroso de miembros partidistas. Por otro lado, su larga identificación con el gobierno y sus múltiples políticas fallidas, así como su historial de abusos electorales, ha llevado al cinismo del electorado y al rechazo generalizado de los llamamientos del partido a nivel nacional. Su candidato presidencial se ubicó en un distante tercer lugar frente al PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 2006. Sin embargo, sigue siendo el más fuerte de los tres partidos a nivel estatal y local, representando el 42 por ciento del apoyo de los votantes en la década de 2000. y ganó una pluralidad de escaños en el congreso en 2003.

En la década de 1990 se introdujeron cambios internos, casi todos los cuales se referían a la reducción del control de los líderes nacionales sobre el proceso de nominación. De los tres partidos principales de México, tiene el proceso de nominación más democrático y amplio —una primaria abierta genuina— para su candidato presidencial. A pesar de este importante cambio estructural, el ala tradicionalista del partido retuvo el control hasta 2006. Es probable que su pobre desempeño en esa carrera presidencial fortalezca un liderazgo reformista más joven dentro del partido en el futuro inmediato, e introduzca otros cambios notables en la política del partido. Orientación y estructura.