Partido Popular Democrático (PPD)

Bajo el liderazgo de Luis Muñoz Marín, el Partido Popular Democrático (PPD) se estableció en 1938 a partir de un grupo escindido del Partido Liberal. El emblema del PPD es la silueta de la cabeza de un campesino puertorriqueño con sombrero de paja, con el lema pan, tierra y libertad ("pan, tierra y libertad"). Los líderes del partido, combinando elementos del populismo latinoamericano con las políticas del New Deal en una plataforma de justicia social, apoyaron un programa de industrialización, reforma agraria y control de la población destinado a transformar el Puerto Rico rural y agrícola de la década de 1940 en un Puerto Rico urbano e industrial. sociedad.

El PPD mantuvo el control casi absoluto de la mayoría de los cargos electos desde 1940 hasta 1968, mientras se beneficiaba de la autonomía local otorgada por el gobierno de Estados Unidos. Las primeras elecciones para la gobernación se llevaron a cabo en 1948, cuando Muñoz Marín asumió la gobernación. Muñoz Marín también dirigió una asamblea electa que redactó la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Estado Libre Asociado de Puerto Rico), que entró en vigencia en 1952. Después de la jubilación de Muñoz Marín en 1964, Roberto Sánchez Vilella asumió la dirección del PPD y se convirtió en gobernador. En 1968, los conflictos internos del partido y los escándalos personales obligaron a Sánchez Vilella a abandonar el PPD, lo que resultó en la primera derrota electoral del partido.

Rafael Hernández Colón asumió el liderazgo y la reorganización del PPD y fue elegido gobernador en 1972. Después de perder las elecciones de 1976 y 1980, recuperó el cargo en 1984 y fue reelegido en 1988. Otra transición de liderazgo resultó difícil para el PPD, que perdió las elecciones de 1992 y 1996. En 2000 Sila María Calderón, candidata del PPD, se convirtió en la primera gobernadora puertorriqueña. En 2004, Aníbal Acevedo Vilá, ex comisionado residente en Estados Unidos del partido, fue elegido gobernador por un ligero margen. A pesar de los intentos fallidos de obtener más autonomía de los Estados Unidos, el PPD ha favorecido la continuación del estatus de estado libre asociado de Puerto Rico con la esperanza de lograr una autonomía futura. Algunos sectores minoritarios dentro del PPD apoyan la libre asociación según la definición del derecho internacional y las resoluciones de la ONU.