Pardo y lavalle, manuel (1834–1878)

Manuel Pardo y Lavalle (b. 9 agosto 1834; d. 16 de noviembre de 1878), primer presidente civil de mandato completo de Perú (1872-1876).

Hijo del afamado escritor conservador Felipe Pardo, se educó en Chile, Lima y las universidades de Barcelona y París. Regresó al Perú en 1853 para emprender una carrera en el comercio y la escritura. Sus ensayos le valieron la reputación de defensor del nacionalismo peruano. Ya rico y con buenas conexiones en empresas de banca, seguros y comercio, se desempeñó como ministro del Tesoro en 1866, cuando el guano estaba controlado por comerciantes nacionales y el gobierno pidió prestados cuantiosos préstamos en Europa para librar una guerra con España (1864-1866). . Dos años después se desempeñó como presidente de la prestigiosa Sociedad de Beneficencia Pública de Lima. Después de un breve y exitoso mandato como alcalde de Lima (1869-1870), Pardo, fundador del Partido Civilista, fue elegido presidente en 1872 por el colegio electoral nacional. Como presidente, Pardo buscó instituir un programa de reducción del gasto militar, descentralización del gobierno, restricción de la participación del clero en el gobierno, educación pública ampliada y desarrollo económico planificado por el estado.

Para llevar a cabo estos planes con un gasto público restringido, Pardo redujo drásticamente el tamaño de la burocracia gubernamental y el ejército. Mientras tanto, el gobierno aumentó los impuestos e imprimió papel moneda. En educación, Pardo creó escuelas vocacionales públicas, incluida una para jóvenes indígenas, y fundó colegios nacionales para capacitar a maestros (hombres y mujeres), mineros e ingenieros. Se establecieron nuevas facultades de ciencias políticas y administrativas en la Universidad Nacional de San Marcos. También organizó una guardia nacional civil para contrarrestar al ejército profesional.

Pardo renunció a favor de un candidato militar en 1876, cuando los líderes del partido estaban convencidos de que la ira política estaba centrada en los militares; el propósito era calmar los temores de los militares al aislamiento político. Esta táctica no detuvo el creciente antagonismo entre los seguidores de Nicolás de Piérola y los civilistas. Las rebeliones de ambos grupos apenas fueron reprimidas, y en esta atmósfera tensa, un sargento del ejército amargado culpó a Pardo de su fracaso en ganar un ascenso. El sargento asesinó al expresidente, y sus partidarios mucho tiempo después culparon del asesinato a Piérola, quien en los días previos al asesinato había pronunciado una serie de amargos discursos anti-Pardo.