Pactos de mayo (1902)

Los Pactos de Mayo fueron una serie de cuatro tratados diplomáticos entre Chile y Argentina negociados en 1902. Desde mediados del siglo XIX, Buenos Aires y Santiago habían disputado la ubicación de su frontera común. Los argumentos se volvieron tan hostiles que ambas naciones comenzaron a modernizar sus ejércitos y a participar en una costosa carrera armamentista naval en preparación para la guerra. Gran Bretaña convenció a los dos países de negociar un acuerdo, que resultó en los Pactos de Mayo.

Los tratados lograron varios objetivos: establecieron un mecanismo para la solución pacífica de las cuestiones fronterizas pendientes y pusieron fin a la competencia naval al establecer una paridad aproximada entre las flotas de las dos naciones. Más significativamente, cada país reconoció la hegemonía del otro en sus propias costas: Argentina prometió no intervenir en la cuenca del Pacífico y Chile respetó el dominio argentino del Atlántico. Así, los tratados no solo proporcionaron un mecanismo para resolver su prolongada disputa fronteriza, sino que también reconocieron los derechos de los signatarios en sus respectivas esferas de influencia, evitando así futuros posibles irritantes para la paz internacional.