Oncenio

Oncenio, término común para la segunda administración dictatorial de Augusto B. Leguía como presidente del Perú (1919-1930). Durante este período, considerado por algunos como "el nacimiento del Perú moderno", hubo una declinación del poder de la élite tradicional, un rápido cambio social, un gran aumento en el tamaño y alcance del gobierno y una represión política sutil pero efectiva. Inicialmente, Leguía contó con un amplio apoyo de los artesanos, la clase media y los intelectuales reformistas. A cambio, su Congreso elegido a dedo redactó una constitución comparativamente progresista (1920), reconoció legalmente a las comunidades indígenas del Perú y legisló los beneficios para los empleados administrativos. Las obras públicas eran la obsesión de Leguía: se construyeron nuevas calles, alcantarillas, edificios públicos y barrios residenciales en Lima, y ​​se amplió la infraestructura rural mediante el controvertido uso del trabajo forzoso indígena. Estos programas fueron financiados con grandes préstamos e inversión extranjera directa, aunque parte del dinero, argumentaron los críticos, llenó los bolsillos de los amigos de Leguía. Con el tiempo, los reformadores moderados se desilusionaron del régimen y los opositores radicales se envalentonaron: tanto el movimiento populista APRA de Víctor Haya De La Torre como el Partido Socialista de José Carlos Mariátegui se fundaron durante oncenio. Finalmente, la Gran Depresión puso fin a las políticas de libre gasto de Leguía y provocó su derrocamiento por parte de Luis Sánchez Cerro.