Oficiales libres, egipto

Organización militar clandestina que diseñó y ejecutó el golpe de Estado del 23 de julio de 1952, que inició un nuevo capítulo en la historia del Egipto moderno.

La génesis de los oficiales libres es muy discutida entre historiadores y especialistas. Algunos argumentan que el grupo se formó en 1942 después del ultimátum británico al rey Farouk. Otros toman la guerra árabe-israelí (1948) como punto de partida. A pesar de estas diferencias, existe un acuerdo general sobre cuatro puntos principales. Primero, Gamal Abdel Nasser fue el líder indiscutible del grupo desde sus inicios, y su posición nunca fue cuestionada. Este hecho sentó las bases de su prominencia como hombre fuerte y presidente de Egipto hasta su muerte en 1970. En segundo lugar, el grupo no tenía un archivo organizado o registro de sus miembros. Estaba organizado en celdas y secciones, cada una con una función específica. El mando y la supervisión generales fueron proporcionados por un comité revolucionario encabezado por Nasser.

La organización de los Oficiales Libres reflejó un alto grado de flexibilidad que se demostró en los frecuentes movimientos de personas dentro y fuera del grupo. En realidad, el primer intento de desarrollar una forma de registro fue bajo el presidente Anwar al-Sadat (1970–1981) cuando decidió proporcionar una pensión especial para los Oficiales Libres. En tercer lugar, el grupo no representaba un grupo ideológicamente homogéneo. Entre sus miembros había oficiales con inclinaciones islamistas, como Kamal al-Din Husayn y Abd al-Munʿim Amin; otros eran más o menos izquierdistas, como Khalid Muhyi al-Din y Yusuf Sadiq. A falta de una ideología clara, todo lo que tenía el grupo eran los "seis principios", que fueron sus directrices rectores después de asumir el poder. La existencia de diferencias ideológicas dentro del grupo fue uno de los factores que explica la lucha de poder entre los Oficiales Libres a partir de 1952. Cuarto, el grupo, bajo Nasser, fue consciente de conservar su autonomía organizativa, resolviendo no ser absorbido por ninguna otra política. movimiento.

Como individuos, los Oficiales Libres tenían contactos con el partido Joven Egipto, la Hermandad Musulmana, el Movimiento Democrático de Liberación Nacional y otros grupos comunistas; mientras que, como grupo, mantuvieron un alto grado de independencia. Nasser creía que solo podrían tener éxito si establecían una base firme e independiente dentro del ejército. Una de las características distintivas de los Oficiales Libres es que eran puramente militares; el grupo no tenía miembros civiles y esto ha llegado a afectar la naturaleza de la élite política gobernante posterior a 1952.

A mediados de la década de 1940, se escuchó por primera vez la voz de los Oficiales Libres. Comenzaron a distribuir folletos, el primero de ellos en 1945 se tituló "El ejército da aviso". El primer enfrentamiento abierto con el rey tuvo lugar a principios del verano de 1952, cuando el club de oficiales de El Cairo eligió presidente al general Muhammad Naguib, que era el candidato de los oficiales libres, rechazando al candidato del propio rey.

Entre 1949 y julio de 1952, los Oficiales Libres trabajaron para reclutar a otros oficiales simpatizantes y fortalecieron sus lazos con civiles y políticos opuestos a la monarquía. También durante este período, debido a que la mayoría de ellos tenían poco más de treinta años, buscaron un oficial superior que pudiera presentarse al público como su figura principal. Finalmente, eligieron a Naguib, que era un conocido comandante de la división de infantería y había sido popular, especialmente desde la guerra árabe-israelí, entre las tropas y los oficiales jóvenes.

La toma real del poder tuvo lugar en las primeras horas del 23 de julio de 1952, cuando las tropas comandadas por Oficiales Libres y sus partidarios ocuparon y controlaron el cuartel general del ejército, los aeropuertos, la estación de radiodifusión, el centro de telecomunicaciones y las principales carreteras y puentes de El Cairo. Los detalles de lo que sucedió ese día muestran que el plan para tomar el poder no estaba bien pensado ni sus partes estaban estrechamente integradas. De hecho, una combinación de coincidencia y suerte hizo que la operación tuviera éxito. En tres días, el rey abdicó el trono a su hijo pequeño y abandonó el país. A partir de entonces, los Oficiales Libres se convirtieron en los nuevos gobernantes de Egipto.