Morínigo, higínio (1897–1983)

Higínio Morínigo (b. 1897; d. 1983), presidente de Paraguay (1940-1948) y líder militar. Nacido en el seno de una familia de clase media en el interior de la ciudad de Paraguarí, Morínigo decidió desde el principio una carrera militar. En 1906 su familia se trasladó a Asunción, donde posteriormente ingresó a la academia militar nacional.

Cuando era un joven oficial subalterno a principios de la década de 1920, Morínigo recibió órdenes de intervenir en un conflicto civil que entonces se libraba entre grupos rivales dentro del gobernante Partido Liberal. Aunque obedeció estas órdenes, lo hizo con mucho resentimiento, y esta experiencia lo amargó hacia los políticos civiles y su inclinación por involucrar al ejército en sus diversas luchas de poder. Quizás porque no pudo atender a tales políticos, Morínigo pronto se encontró destinado a una serie de oscuros fuertes fronterizos, la mayoría de ellos en la disputada región del Gran Chaco.

La Guerra del Chaco librada con Bolivia por este mismo territorio (1932-1935) le dio a Morínigo la oportunidad de un rápido ascenso. Una breve asignación como comandante de campo regional le valió el rango de mayor, y en 1936, el gobierno de Rafael Franco lo ascendió a coronel y le dio el mando de la importante guarnición de Concepción. Para entonces, Morínigo había adquirido una considerable popularidad entre los crecientes revolucionario fracción del cuerpo de oficiales, base que utilizó para ascender al puesto de jefe de estado mayor del ejército en 1938 y luego a ministro del Interior en 1939 bajo Félix Paiva. Finalmente, en mayo de 1940, los radicales del ejército presionaron a José Félix Estigarribia para que aceptara a Morínigo como ministro de Guerra. Fue desde esta posición que se vio obligado a asumir la presidencia de los liberales cuando Estigarribia murió en un accidente aéreo cuatro meses después.

Como presidente, Morínigo erigió un estado policial represivo con claras connotaciones pro-Eje. A pesar de la neutralidad oficial de Paraguay, el gobierno permitió a los agentes nazis trabajar más o menos abiertamente en el país. Al mismo tiempo, Estados Unidos intentó cortejar a Morínigo con la promesa de ayuda para la construcción de carreteras y otros proyectos. Al final, Paraguay declaró la guerra a Alemania, pero solo en febrero de 1945.

En ese momento, Morínigo había optado por comprometerse en la política interna y había comenzado a relajar a los miembros de extrema derecha de su gabinete en tiempos de guerra. Se comprometió aún más en 1946, cuando llamó a un gobierno de coalición que incluyera colorados y febreristas. Esta coalición duró solo unos meses antes de que elementos radicales entre los colorados (especialmente el grupo Guion Rojo) lucharan contra los febreristas, liberales y comunistas en las calles de Asunción.

Incapaz de controlar más los acontecimientos, Morínigo vio a Paraguay caer en la sangrienta guerra civil de 1947. Con la ayuda de las milicias coloradas y las armas enviadas desde la Argentina de Perón, logró derrotar a los rebeldes, pero al hacerlo se convirtió en poco más que una figura decorativa para los colorados. . Sus propias luchas internas, a su vez, hicieron inconveniente la presencia continua de Morínigo en el país. En 1948 acordó retirarse de la política y se fue a vivir en exilio permanente a Buenos Aires.