Montoneros

Montoneros, el brazo guerrillero más conocido del peronismo argentino. Los Montoneros surgieron en 1964 en el clandestino Movimiento Revolucionario Peronista (Movimiento Revolucionario Peronista, MRP), dedicado a luchar contra el régimen actual y hacer una revolución tras la toma del poder. Los miembros del MRP se autodenominaron Montoneros en honor a las bandas gauchas de las Guerras de Independencia. La lucha inicial del MRP fue contra los seguidores reformistas de Juan Perón encabezados por Augusto Vandor de la Confederación General del Trabajo (Confederación General del Trabajo, CGT). Cuando los militares derrocaron al presidente Arturo Illía en junio de 1966, la CGT apoyó el golpe y buscó un entendimiento inmediato con los militares. En 1968 la CGT se partió en dos y en mayo de 1969 el conflicto se agudizó con el estallido de la insurrección de Córdoba (el Cordobazo). Vandor, que no apoyó la insurrección, fue asesinado por revolucionarios. Las bandas armadas surgieron como consecuencia: las Fuerzas Armadas Peronistas (Fuerzas Armadas Peronistas) y la Juventud Peronista (Juventud Peronista) Montoneros. Este último, profundamente influenciado por Juan García Elorrio y pronto bajo el liderazgo de Mario Firmenich, fusionó las opiniones del Che Guevara y el catolicismo revolucionario del sacerdote colombiano Camilo Torres. En el aniversario del Cordobazo los Montoneros anunciaron que habían ejecutado al expresidente Pedro Aramburu por presuntos delitos contra el pueblo argentino. Las Fuerzas Armadas de la Liberación Comunistas, el Ejército Revolucionario del Pueblo trotskista y las Fuerzas Armadas Revolucionarias peronistas también salieron al campo; este último se fusionó con los Montoneros en 1973, creando el mayor de los grupos armados. Los robos, secuestros, insurrecciones municipales y otras acciones contra el gobierno militar aumentaron en 1971 y 1972.

El general Alejandro Lanusse entabló negociaciones con Juan Perón —todavía exiliado en Madrid— con miras a restaurarlo en el poder a cambio de un compromiso de control del peronismo revolucionario. El regreso de Perón de España estuvo marcado por una batalla campal entre las facciones peronistas en el aeropuerto de Ezeiza. Negando sus simpatías a los jóvenes radicales ya una "patria socialista", Perón durante su breve mandato (julio de 1973 hasta su muerte un año después) no logró resolver la lucha entre revolucionarios y reformistas, y mucho menos la crisis socioeconómica de la nación. Los Montoneros pasaron a la clandestinidad en septiembre de 1974; en noviembre el gobierno de Isabel Perón declaró el estado de sitio. La violencia peronista y la contraofensiva terrorista del gobierno, la guerra sucia, se intensificaron durante 1975. Restauradas al gobierno por un golpe de estado en marzo de 1976, las fuerzas armadas se hicieron cargo directamente de las operaciones antiguerrillas. Fueron tan exitosos que en 1978 las organizaciones de izquierda se habían dispersado o destruido; miles de militantes (y miles de izquierdistas pasivos o ciudadanos inocentes) habían sido secuestrados, encarcelados sin cargos, torturados, violados, exiliados o asesinados. Uno que escapó fue Mario Firmenich; en 1984, tras el regreso de Argentina a la democracia parlamentaria, fue extraditado de Brasil y encarcelado. Fue amnistiado (con un grupo de criminales militares) por el presidente Carlos Saúl Menem en 1990.