Marruecos: constitución

una serie de constituciones, redactadas en 1962, 1970, 1972, 1992 y 1996, que preservan el carácter monárquico del régimen marroquí.

La historia constitucional del Marruecos independiente se originó en un tira y afloja entre el monarca cada vez más fuerte y un grupo heterogéneo de nacionalistas. A partir de 1956, los nacionalistas, una vez unidos, comenzaron a expresar opiniones divergentes sobre la naturaleza esperada de la política independiente marroquí. En medio de sus rivalidades, el rey Muhammad V consolidó la monarquía y redujo gradualmente las esperanzas de democracia parlamentaria. A cambio, prometió una constitución escrita y en 1960 nombró un consejo constituyente para llevar a cabo esta tarea. La primera constitución marroquí, sin embargo, no se originó en este organismo. El rey Hassan II, que sucedió a su padre en 1961, pasó por alto el consejo y pidió a los juristas constitucionales franceses que redactaran la constitución. Boicoteada por la Union Nationale des Forces Populaires (UNFP), la primera constitución fue adoptada por una mayoría del 97.86 por ciento en un referéndum nacional en 1962. Los orígenes secretos y unilaterales de este documento todavía constituyen un tema espinoso en la política marroquí. El núcleo de la constitución de 1962 se ha mantenido intacto. Las disposiciones relativas a la naturaleza monárquica del régimen y las prerrogativas básicas del rey se han trasladado a las constituciones de 1970, 1972, 1992 y 1996. Por lo tanto, los analistas legales se refieren a estas fechas indistintamente como la promulgación de nuevas constituciones o meras revisiones constitucionales.

La constitución de 1962 se inspiró en la constitución francesa de 1958, pero otorgó poderes aún mayores al jefe de estado. El documento instituyó la monarquía hereditaria (art. 20) y especificó que la naturaleza del Estado no podía ser objeto de revisión constitucional (art. 108). El rey fue reconocido como "comandante de los fieles" (amir al-muʾminin) mientras que su persona fue declarada sagrada e inviolable (art. 23). Entre otras prerrogativas, el monarca obtuvo el poder de nominar y destituir al primer ministro y a los ministros. El rey también obtuvo el derecho a declarar el estado de emergencia a través del famoso artículo 35, que utilizó en 1965 para destituir a las instituciones representativas. De hecho, la constitución había creado un parlamento bicameral que constaba de una cámara de representantes (dos tercios de los cuales eran elegidos directamente) y una cámara de consejeros en forma de senador nombrados a través de colegios electorales. En teoría, este parlamento era relativamente fuerte en la medida en que ambas cámaras debían ser consultadas antes de la implementación de cualquier real decreto legislativo (art. 72). Sin embargo, el rey tenía la capacidad de disolver la cámara de representantes (art. 27) y así paralizar el parlamento. Hassan II llevó la delantera en todos los niveles.

La segunda constitución de 1970 fue promulgada después de un largo paréntesis de cinco años durante el cual el rey impuso el estado de emergencia. Enfrentado repetidamente por huelgas y protestas estudiantiles, Hassan II intentó resolver la crisis reviviendo la legitimidad constitucional del reino. La nueva constitución fue un compromiso autoritario. El sistema bicameral fue abandonado y reemplazado por la creación de una cámara única de representantes cuya composición se dejó sin especificar (art. 43). En realidad, solo un tercio de esta nueva cámara sería elegido directamente por sufragio universal. Debido a que la nueva constitución ya no especificaba una fecha límite para el establecimiento de la cámara, las elecciones podrían posponerse indefinidamente. El parlamento reducido era menos poderoso. Hassan II ya no necesitaba obtener la aprobación de la cámara antes de emitir los decretos legislativos reales. También se convirtió en la única persona (art. 97) capaz de iniciar revisiones constitucionales, un privilegio que previamente había compartido con el primer ministro y el parlamento.

Sin embargo, después del intento de golpe de Estado de 1971, no parecía prudente que el régimen basara su legitimidad en el monarquismo constitucional mientras socavaba significativamente el papel del gobierno y la cámara. Para corregir este defecto, se presentó una tercera constitución en 1972. Era menos autoritaria que la segunda, aunque menos generosa que la primera. La constitución de 1972 otorgó más poderes legislativos a la cámara y al primer ministro en los ámbitos económico, social y cultural. Además, se debía consultar al consejo de ministros sobre cuestiones clave como una declaración de guerra, una declaración del estado de emergencia o un proyecto de revisión constitucional (art. 65). En principio, la nueva constitución permitió una democracia más participativa. Dos tercios de la cámara serían elegidos por sufragio universal (art. 43), como sucedió en 1962. Sin embargo, las elecciones previstas para 1972 se retrasaron hasta 1976.

Además de dos enmiendas aprobadas en 1980 con respecto al consejo de regencia y el aplazamiento de las elecciones, no hubo cambios constitucionales importantes hasta principios de la década de 1990. Sujeto a las crecientes críticas tanto de los políticos marroquíes como de los activistas europeos de derechos humanos, el rey emprendió un proceso de liberalización política. La cuarta constitución de 1992 accedió a algunas de las demandas de la oposición. El preámbulo, por ejemplo, abordó el compromiso del reino con los derechos humanos. Se creó un consejo constitucional (título VI) para supervisar la constitucionalidad de la política y las elecciones marroquíes. Además, tanto el rey como la cámara podían crear tribunales de instrucción temporales (art. 40). La nueva constitución equilibró la relación entre el gobierno y la asamblea. El primer ministro obtuvo el derecho a nominar ministros y la cámara obtuvo el poder de debatir y votar la plataforma del gobierno.

La última constitución de Marruecos fue adoptada por referéndum en 1996. Hassan II, cuya salud estaba empeorando, deseaba acelerar el proceso de reforma política. Los nuevos compromisos estaban destinados a convencer a los partidos de oposición (principalmente la USFP y el Istiqlal) de participar en el gobierno. Así, la constitución de 1996 restableció el sistema bicameral de 1962 pero cambió el sistema de representación. Todos los miembros de la cámara de representantes deben ahora ser elegidos por sufragio universal directo. La renovada cámara de consejeros sigue el modelo del sistema alemán de los paises ; se supone que sus miembros, que todavía son elegidos indirectamente, representan a las distintas regiones de Marruecos ya los grupos socioeconómicos más importantes. Aunque el rey no renunció a sus prerrogativas clave (aún puede disolver ambas cámaras por separado), algunas cláusulas constitucionales nuevas están destinadas a revitalizar la democracia parlamentaria. Uno importante afirma, por primera vez, que la soberanía pertenece a la nación (art. 2).