Mariátegui, josé carlos (1894–1930)

José Carlos Mariátegui (b. 14 junio 1894; d. 16 de abril de 1930), ensayista y pensador político peruano. Nacido en Moquegua en el seno de una familia pobre, solo pudo obtener una educación primaria. En 1909, Mariátegui comenzó como copista en el diario de Lima. La Prensa; cuatro años más tarde fue ascendido a reportero. Trabajó como columnista en varios periódicos hasta su partida a Europa en 1919. Allí amplió su formación y se casó con una chica italiana. Ganado por el marxismo, Mariátegui regresó al Perú en 1923, donde se convirtió en una destacada personalidad de izquierda mientras se ganaba la vida como escritor independiente. Su casa se convirtió en lugar de encuentro de intelectuales y artistas de vanguardia, estudiantes universitarios y dirigentes laborales antes y después de que le amputaran ambas piernas a causa de una enfermedad que data de su niñez. En 1925, él y su hermano establecieron una editorial que imprimió dos de sus libros. El prestigio de Mariátegui se basa principalmente en su Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), traducido a varios idiomas; su dirección editorial de la revista Amauta (1926-1930), la organización de la Federación General de Trabajadores del Perú (1929) y la fundación del Partido Socialista del Perú (1928).

Tradicionalmente, se ha puesto más énfasis en las contribuciones de Mariátegui a la política que en sus escritos literarios de su juventud (1914-1919) y publicaciones maduras (1920-1930). Sin embargo, sus artículos sobre eventos culturales, cuentos, poemas y obras de teatro, todos escritos antes de 1920, han sido reevaluados porque ciertos elementos constantes de este período permanecieron en sus obras posteriores: religiosidad profunda, antipositivismo romántico, antagonismo hacia la academia, exaltación del heroísmo. y heterodoxia. Durante los últimos siete años de su vida Mariátegui moldeó corrientes ideológicas y estéticas europeas para adecuarlas a sus propias preferencias y originalidad.

Así como la percepción que Mariátegui tenía del marxismo influyó en sus ideas religiosas, su religiosidad a su vez modificó su perspectiva política; añadió una dimensión mística a su interpretación del socialismo. La religión adquirió un nuevo significado: se convirtió en una creencia en el bien supremo, traducida en acción revolucionaria. Al mismo tiempo, su enfoque ecléctico-marxista de la literatura lo llevó más allá del análisis estricto de una obra. Mariátegui sintió la necesidad de una perspectiva global que fusionara los puntos de vista previamente utilizados con la posición marxista sobre el arte. Era marxista cuando veía el arte como una superestructura económica, condicionada por la lucha de clases y sujeta a los cambios en el mercado del trabajo intelectual. Fue un ecléctico cuando, obligado por sus preceptos básicos, adoptó ideas heterodoxas para frenar el dogmatismo, la autoridad arbitraria y la presunta infalibilidad de los sumos sacerdotes de la inteligencia, el arte y la política. La ideología abierta de Mariátegui y su ecléctica metodología de análisis le presagiaban el comienzo de un nuevo arte, en consonancia con la sociedad socialista que imaginaba.