Lampião (1897-1938)

Lampião (Virgulino Ferreira da Silva: b. 7 julio 1897; d. 28 de julio de 1938), bandido brasileño. Lampião, el bandido más conocido de Brasil de todos los tiempos, también era un bandido de clase mundial. Hijo de un modesto ranchero y transportista en el interior de Pernambuco, se descarrió cuando él y sus hermanos comenzaron a pelearse con vecinos. A medida que aumentaba la violencia en ambos lados, los Ferreira, de menor estatus social que sus adversarios, fueron tildados, no injustamente, de forajidos. Después de 1922, Lampião se convirtió en la figura preeminente de la cangaço, el nombre que se le dio al bandolerismo organizado que floreció en la región desde la década de 1870 hasta la de 1930. Aparentemente, estuvo al borde de la legalidad en 1926, cuando el padre Cícero Romão Batista de Juàzeiro le encargó un capitán en las fuerzas levantadas apresuradamente para oponerse a los revolucionarios errantes de Luís Carlos Prestes. Pero la patente resultó ser inútil y volvió a la ilegalidad. Durante dieciséis años, deambulando por siete estados; vivir de la extorsión, el robo y los secuestros; y disfrutando de la protección de los rancheros, jefes políticos e incluso por un tiempo un gobernador de estado, él y su banda vencieron a las fuerzas policiales y militares enviadas en su contra de tal manera que prácticamente dominaron partes de los territorios. Consciente de su imagen y siempre atendiendo a la prensa, se convirtió en una de las figuras más noticiosas del país, y la historia de sus hazañas llegó al extranjero. En parte como resultado de mayores esfuerzos, pero en gran parte por suerte, la policía lo mató a él, a su compañera, María Bonita, y a varios otros de su banda en un ataque sorpresa en Sergipe en 1938. Así, cangaço terminó. Lampião, cuya cabeza conservada yacía en un museo en Salvador, sobrevive en el folclore y la historia.