Iturbide, agustín de (1783–1824)

Agustín de Iturbide (b. 27 de septiembre de 1783; d. 19 de julio de 1824), figura militar y emperador de México. Nacido en Valladolid, Morelia, Iturbide ingresó en la milicia a los dieciséis años. Aunque vagamente involucrado con la Conspiración de Valladolid de 1809, se negó a unirse a la revuelta de Miguel Hidalgo y Costilla en 1810. En cambio, sirvió al gobierno real, distinguiéndose como un oficial capaz y un enemigo implacable de los insurgentes. En 1816, el coronel Iturbide fue relevado del mando por cargos de corrupción. Pasó los siguientes años en Madrid defendiéndose. Allí entró en contacto con importantes miembros de la élite que favorecían la autonomía dentro del Imperio español. Si bien la élite de la Nueva España había llegado a un consenso sobre la autonomía, solo Iturbide actuó con decisión.

Restaurado al mando, Iturbide negoció en 1821 con los principales oficiales realistas, así como con los principales insurgentes, convenciéndolos de aceptar la autonomía bajo el Plan de Iguala, que pedía una monarquía constitucional con el rey español como soberano, reconoció la Constitución de 1812. y estableció la igualdad entre todos los grupos. La independencia estaba asegurada cuando Juan O'Donojú, el recién nombrado español Jefe Político Superior (Jefe Político Superior) ratificó el plan con la firma del Tratado de Córdoba (24 de agosto de 1821). A partir de entonces, los autonomistas, la élite de Nueva España que había buscado el autogobierno desde 1808, entraron rápidamente en conflicto con Iturbide. Si bien creían que la legislatura debía ser dominante, insistió en ejercer su poder personal fruto de la inmensa popularidad que había ganado cuando proclamó la independencia. Cuando España se negó a ratificar la autonomía mexicana, Iturbide se coronó emperador el 19 de mayo de 1822 con el respaldo del ejército y un fuerte apoyo popular.

La nueva nación enfrentó inmensos problemas, entre ellos la casi bancarrota del gobierno. Aunque había un deseo nacional generalizado de formar una nación fuerte y unificada, el imperio fracasó principalmente porque Iturbide se mostró reacio a aceptar el papel de figura decorativa que requería la nueva tradición parlamentaria hispano-mexicana. Como resultado, él y el Congreso estaban continuamente enfrentados. El 26 de agosto de 1822 ordenó la detención de sesenta y seis personas, entre ellas veinte congresistas, por conspiración, y el 31 de octubre disolvió el Congreso. El descontento surgió en las provincias, pero los militares finalmente lo socavaron. El Plan de Casa Mata, que brindó a las provincias la oportunidad de obtener un gobierno autónomo, finalmente lo obligó a abdicar el 19 de marzo de 1823. Él y su familia fueron exiliados a Italia, pero sus partidarios lo convencieron de regresar en julio de 1824 en un esfuerzo por recuperar el trono. Fue capturado, sometido a consejo de guerra y ejecutado. Aunque logró emancipar a su país, fracasó, como sus contemporáneos en toda la región, en establecer un régimen estable y, así, se convirtió en una figura ambigua en la historia de México.