Indios yaquis

Los yaquis (también llamados Yoemem) son una nación indígena "transfronteriza" del noroeste de México (Sonora) y el suroeste de Estados Unidos (Arizona) que se ha destacado por su larga y exitosa resistencia a la aculturación y asimilación a la sociedad mexicana. Desde su "descubrimiento" por los europeos en 1533, los yaquis han insistido en conservar su propia identidad distintiva como pueblo y cultura separados, y han librado numerosas guerras para evitar la pérdida de sus comunidades, tierra, agua y forma de vida en el Valle del Río Yaqui. Han mantenido con firmeza alguna forma de organización interna y gobierno durante más de cuatrocientos años, incluidos los barrios de exiliados fuera del valle del río Yaqui en Sonora y Arizona.

En el lado mexicano de la frontera, el pueblo yaqui no se identifica como mexicano; en su lugar usan el término Yoemem (personas, humanos). En ocasiones, el gobierno mexicano ha trabajado a favor de la Nación Yaqui. En 1916, el entonces gobernador constitucional Adolfo de la Huerta (él mismo una cuarta parte del yaqui) intentó restaurar la tierra yaqui, y en 1934 el presidente Lázaro Cárdenas otorgó el reconocimiento oficial y el título de propiedad de la tierra a los pueblos yaquis. En el lado estadounidense de la frontera, la tribu Pascua Yaqui de Arizona recibió el título de 202 acres de tierra desértica en 1964 y fue reconocida a nivel federal en 1978.

Un pueblo indígena con una identidad arraigada en la tierra, los yaquis eran principalmente agrícolas. Sin embargo, durante los largos períodos de resistencia de los siglos XIX y XX, se les impidió obtener gran parte de su subsistencia del suelo de su disputada patria; así, muchos se convirtieron en jornaleros temporales en las haciendas, minas y ferrocarriles de Sonora y Arizona. Sin embargo, a diferencia de otras comunidades indígenas de la frontera, la participación de los yaquis en la economía en general no resultó en su asimilación permanente a la sociedad en general. Porque, incluso mientras trabajaban por un salario, luchaban por preservar sus comunidades autónomas, física, política y culturalmente. Por ejemplo, las prácticas religiosas yaquis anteriores al contacto, como la danza del venado, han evolucionado y se han fusionado con el catolicismo, formando una característica destacada de las celebraciones anuales de Pascua. La doble característica del separatismo y la integración parcial es la fuente de la fuerza de los yaquis y la clave para su supervivencia como pueblo y cultura distintos hasta la actualidad.