Gutiérrez alea, tomás (1928–1996)

Después de alcanzar el éxito crítico y comercial en la década de 1960 con una serie de películas que combinan hábilmente el humor, las técnicas experimentales y un análisis crítico de la política, la historia y la cultura cubanas, el director cubano Tomás Gutiérrez Alea (11 de diciembre de 1928-16 de abril de 1996) llegó a ser ampliamente considerado como uno de los cineastas más importantes de América Latina. Gutiérrez Alea se licenció en Derecho por la Universidad de la Habana en 1951; luego estudió cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, graduándose en 1953. Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Gutiérrez Alea contribuyó a la creación del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC), un estado- Instituto apoyado cuya visión principal era utilizar el cine para educar al pueblo en valores revolucionarios. Tras colaborar en varios documentales realizados por el ICAIC, como Esta tierra Nuestra (1959; Esta tierra nuestra) (1959) y Muerte al invasor (1961; Muerte al invasor), y dirigiendo sus dos primeros largometrajes, Las doce sillas (1962; Las doce sillas) y Cumbite (1964; La reunión comunal), Gutiérrez Alea dirigió su primera película verdaderamente importante, Muerte de un burócrata (Muerte de un burócrata), en 1966. La película incluye varios elementos que se convertirían en señas de identidad de las películas de Gutiérrez Alea: un retrato realista, a menudo sombrío, de la sociedad cubana, contrarrestado por un humor burlesco, aunque a veces oscuro, y una crítica honesta y mordaz de las limitaciones del régimen revolucionario (en este caso, su burocracia oficial), al que Gutiérrez Alea se mantuvo fiel, sin embargo, siempre. En Memorias del subdesarrollo (1968; Memorias del subdesarrollo) (basada en la novela homónima de Edmundo Desnoes), a esas características se une un estilo experimental en forma de película autorreferencial de estilo documental que incluye metraje real de hechos como la fallida invasión de Bahía de Cochinos. En su trama episódica y fragmentada, la película sigue la vida de un escritor cubano que es incapaz de sumarse al entusiasmo por la revolución y, sin embargo, tampoco está dispuesto a salir de Cuba; finalmente, su vida se convierte en una parálisis. La película es ampliamente considerada como la obra maestra de Gutiérrez Alea y como una de las películas más importantes jamás realizadas en América Latina. Otras películas de Gutiérrez Alea incluyen: Una pelea cubana contra los demonios (1971; Una lucha cubana contra los demonios) (basado en el libro del mismo nombre de Fernando Ortiz) y La última cena (The Last Supper, 1976), que son exploraciones de la sociedad cubana del siglo XIX; Hasta cierto punto (Up to a Certain Point, 1984), que trata sobre la posición de la mujer en la Cuba revolucionaria; Cartas del parque, 1989), una comedia romántica con guión de Gabriel García Márquez; Fresa y chocolate (1993; Fresa y chocolate), sobre el prejuicio contra los homosexuales en Cuba; y su última película, Guantanamera (1995), que combina sus elementos habituales de humor y crítica social en la forma más ligera de una historia de amor. Gutiérrez Alea ganó numerosos premios nacionales e internacionales, incluida una nominación al Oscar por Fresa y chocolate. Además de su labor como director, Gutiérrez Alea escribió varios ensayos teóricos que abordan la relación entre cine y política.