Guayaquil-quito railway

Ferrocarril Guayaquil-Quito. A fines del siglo XIX, Ecuador buscó emular el éxito de otras naciones que habían utilizado los ferrocarriles para crear oportunidades comerciales y difundir la modernidad. Sin embargo, los ferrocarriles son una tecnología que no se adapta a la accidentada topografía andina de Ecuador. Bajo la iniciativa del presidente Gabriel García Moreno (1861–1865, 1869–1875), en la década de 1860 Ecuador inició la construcción de una línea férrea desde el puerto de Guayaquil hasta la capital montañosa de Quito. El trabajo avanzó vacilante. La línea, terminada en 1908, resultó ser una asombrosa hazaña de ingeniería, elevándose unos 10,000 pies en sólo 50 millas, cruzando el río Chan Chan unas veintiséis veces. La línea de 281 millas redujo el tiempo de viaje entre la costa y la capital de dos semanas a aproximadamente doce horas. Desafortunadamente, el ferrocarril resultó tan caro de operar como de construir y la empresa casi nunca arrojó ganancias. Las grandes esperanzas para él resultaron poco realistas: la sierra permaneció económicamente aislada. Peor aún, el servicio de la deuda externa contraída en la construcción del ferrocarril se convirtió en un tema amargamente contencioso.

Los trabajadores ferroviarios ecuatorianos, como sucedía con frecuencia en otras partes de América Latina, encabezaron el pequeño movimiento obrero de la nación. En octubre de 1922, los ferroviarios de Durán (cerca de Guayaquil) obtuvieron una sorprendente victoria sobre la compañía estadounidense que operaba la línea. El apoyo a la posición de los trabajadores por parte del presidente José Luis Tamayo (1920-1924) resultó decisivo. Los trabajadores de Guayaquil pronto siguieron el ejemplo de los ferroviarios, iniciando una huelga general en noviembre de 1922. Este movimiento popular, sin embargo, no tuvo éxito y terminó en una masacre gubernamental de los huelguistas.