Elevador de barcos Mariel

El embarcadero del Mariel fue un éxodo masivo de abril a septiembre de 1980 de más de 125,000 cubanos a Estados Unidos y otros países. Comenzando en La Habana como una disputa entre Cuba y otros países latinoamericanos, especialmente Perú, por el otorgamiento de asilo político, se desarrolló una crisis cuando miles de cubanos solicitantes de asilo se refugiaron en los terrenos de la embajada peruana en La Habana. El presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, denunció la negativa del gobierno cubano a permitir que los solicitantes de asilo abandonen el país y señaló a la multitud en los terrenos de la embajada peruana como una ilustración de la impopularidad y la bancarrota del régimen cubano.

El presidente cubano Fidel Castro respondió permitiendo que todos los que quisieran salir de Cuba lo hicieran por el puerto de Mariel en la costa norte de la isla. Con este fin, Castro permitió que pequeñas embarcaciones de Florida ingresaran al puerto cubano para llevar a los solicitantes de asilo de regreso a los Estados Unidos. Esta medida claramente tomó por sorpresa a la administración Carter y al principio declaró que todos los cubanos que ingresaran ilegalmente a aguas estadounidenses serían devueltos a Cuba o encarcelados en los Estados Unidos. El gobierno cubano aprovechó esta política y acusó a la administración Carter de hipocresía. Atrapado por lo que muchos creían que fue un movimiento brillante de Castro, el presidente Carter se vio obligado a cambiar la política y anunciar que Estados Unidos aceptaría a todos los refugiados cubanos.

Sin embargo, la revocación de la administración Carter solo exacerbó el problema, ya que alentó a un número aún mayor de cubanos a realizar el difícil cruce hacia Florida. Además, Cuba avergonzó aún más a Estados Unidos al supuestamente liberar a miles de presos y cubanos con discapacidades mentales de cárceles y hospitales y permitirles también emigrar a Estados Unidos. Esto creó una atmósfera de pánico en aquellas áreas de los Estados Unidos que recibieron refugiados del Mariel. Junto con los estallidos de violencia en los campos de refugiados de Estados Unidos, la respuesta de Estados Unidos al levantamiento del Mariel fue un gran error de política exterior para la administración Carter y una clara victoria para Castro y el gobierno cubano. Dado que muchos de los refugiados eran jóvenes, Castro pudo transmitir a los jóvenes en casa las trampas de salir de Cuba, que incluían no solo un peligroso cruce marítimo, sino también hostilidad y encarcelamiento una vez que ingresaron a los Estados Unidos. Debido a la magnitud del éxodo del Mariel, fue la administración Carter, no el gobierno cubano, la que finalmente se vio obligada a detener la afluencia de refugiados cubanos a Estados Unidos.