Democracia delegativa

Democracia delegativa es un término acuñado por el politólogo argentino Guillermo O'Donnell para describir los regímenes democráticos en los que los presidentes hacen todo lo posible para garantizar que sus poderes permanezcan sin control por parte de legislaturas, tribunales u otros mecanismos de responsabilidad horizontal (en los que las agencias estatales supervisan y , de ser necesario, sancionar a los funcionarios públicos). El diverso conjunto de democracias latinoamericanas que surgieron en la década de 1980, luego de las transiciones de un gobierno autoritario, fueron poliarquías (para usar el término del académico Robert Dahl); una poliarquía es una democracia en la que los funcionarios son elegidos en elecciones libres, justas y frecuentes basadas en el sufragio inclusivo, el derecho a postularse para cargos públicos, la libertad de expresión, las fuentes alternativas de información y la autonomía asociativa (págs. 10-11). Estas poliarquías carecían de características típicamente asociadas con las democracias liberales establecidas, como un estado legal (estado de derecho) capaz de hacer cumplir una ciudadanía democrática inclusiva. O'Donnell criticó la literatura sobre consolidación democrática por tratar a algunas democracias latinoamericanas como versiones incompletas de las democracias liberales establecidas y argumentó, en cambio, que constituían un tipo distinto de régimen.

En una democracia delegativa, explica O'Donnell en un ensayo de 1999, "quienquiera que gane las elecciones a la presidencia tiene derecho a gobernar como mejor le parezca, limitado sólo por los hechos concretos de las relaciones de poder existentes y por un período constitucionalmente limitado oficina "(pág. 164). En esta concepción mayoritaria del gobierno, el presidente es visto como la "encarnación de la nación" (1999, p. 164), y los tribunales y las legislaturas son tratados como molestias que, en el mejor de los casos, deben ser tolerados. Los ejemplos incluyen a los presidentes Carlos Menem (Argentina, 1989-1999) y Alan García Pérez (Perú, 1985-1990). En algunos casos, las democracias delegativas evolucionaron hacia regímenes en los que los elementos de la poliarquía fueron severamente erosionados, como en los casos de los presidentes Alberto Fujimori (Perú, 1990–2000) y Hugo Chávez (Venezuela, 1998–).