Cristiani, alfredo (1947–)

Alfredo Cristiani fue presidente de El Salvador de 1989 a 1994. Nacido el 22 de noviembre de 1947, descendiente de una familia de cafetaleros, se graduó de la Universidad de Georgetown y fue elegido presidente durante la guerra civil de El Salvador (1979-1992). Antes de su nominación como candidato a la presidencia, era un empresario con poca experiencia política. Aunque su partido, la Alianza Nacional Republicana (ARENA), fue fundado por Roberto d'Abuisson, un oficial del ejército destituido con presuntos vínculos con escuadrones de la muerte, y representaba a los elementos más conservadores de la sociedad salvadoreña, Cristiani transmitía una imagen moderada. Con su elección ARENA ganó la presidencia por primera vez.

En noviembre de 1989 Cristiani tuvo que afrontar la primera gran crisis de su presidencia, una ofensiva guerrillera que llegó a San Salvador. Durante la lucha por la capital, seis célebres sacerdotes jesuitas fueron brutalmente asesinados. La persecución del crimen fue vista como una prueba del compromiso de su administración por controlar los excesos del ejército. Dos oficiales del ejército fueron finalmente condenados por el crimen, pero persistieron los desacuerdos sobre si la investigación había descubierto el alcance total de la participación del ejército. Aunque el caso se cerró oficialmente en 1993, en 2000 la universidad donde habían trabajado los sacerdotes presentó cargos contra Cristiani por su participación en el incidente.

La principal prioridad de la administración de Cristiani fue llevar la guerra civil a un final negociado. Las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla, auspiciadas por Naciones Unidas, culminaron con un acuerdo de alto el fuego firmado el 16 de enero de 1992 por Cristiani y los líderes de la guerrilla en la Ciudad de México. Su administración abogó por políticas económicas de libre mercado. A pesar de las críticas a la forma en que su administración implementó los acuerdos de paz, cuando terminó el mandato de Cristiani en 1994, las encuestas de opinión lo ubicaron como el político más popular de El Salvador, gracias en parte a la pacificación del país y a un saludable ritmo de crecimiento económico . Después de retirarse de la vida política, abrió una firma de corretaje. En 1996, un grupo rebelde conocido como Vida Popular Revolucionaria hizo un fallido intento de asesinato colocando una bomba frente a su oficina.