Congresos feministas, primero y segundo, 1916, yucatán

Setecientas mujeres asistieron al Primer y Segundo Congresos Feministas en el Teatro Peón Contreras de Mérida, Yucatán, en enero y diciembre de 1916. Los congresos, celebrados en el contexto de la Revolución Mexicana (1910-1920), fueron los primeros en abordar los derechos de la mujer. y participación en México. Reflejaban la oleada del pensamiento feminista, el liberalismo y las ideas radicales que habían crecido especialmente desde finales del siglo XIX.

Los académicos dan crédito a Salvador Alvarado, el gobernador de Yucatán (1915-1918), con la idea de realizar los congresos, aunque las mujeres se encargaron de la logística y la organización. Proclamada socialista, Alvarado implementó reformas liberales y apoyó un mayor papel de las mujeres en la vida pública, particularmente en la educación. El presidente Venustiano Carranza, quien nombró a Alvarado, también creó conciencia sobre las contribuciones de las mujeres a la nación. Su secretaria privada fue Hermila Galindo de Topete (1896-1954), una feminista vocal y editora de 1915 a 1919 de la revista. Mujer Moderna (Mujer moderna), que promovió a Carranza y las ideas feministas. Aunque Galindo no asistió a las conferencias, envió un discurso sobre la "mujer del futuro" para ser leído en su ausencia; su discusión sobre la sexualidad femenina generó una gran controversia.

Debido a que se requería alfabetización, la mayoría de los asistentes a la conferencia eran maestros de escuela de clase media. La educación fue un tema importante: aunque separados entre radicales, moderados y conservadores, en general los asistentes estuvieron de acuerdo en la centralidad de la educación para abordar la condición de las mujeres en la sociedad. Algunas mujeres creían que la educación era más importante para los hombres que para las mujeres; otros destacaron la importancia del papel de la mujer como madre y como educadora dentro y fuera del hogar. Aunque vagas, las resoluciones de la conferencia exigían las mismas oportunidades laborales para mujeres y hombres. La Iglesia Católica fue objeto de mucho debate y desacuerdo. Como reflejo de las actitudes anticlericales del gobierno, algunas mujeres denunciaron a la Iglesia como el "yugo de la tradición" y criticaron su influencia en la educación. Sus oponentes lo defendieron como una brújula educativa y moral crítica.

Las facciones moderadas y radicales del Congreso se unieron a favor de reformar el Código Civil de 1884, que negaba a las mujeres casadas los derechos legales y de propiedad. Su crítica tuvo cierta influencia en la decisión del presidente Carranza de promulgar la Ley de Relaciones Familiares en 1917, ampliando los derechos legales de las mujeres. Aunque los objetivos más ambiciosos de las conferencias, como el sufragio femenino, aún estaban lejos, las discusiones y debates que tuvieron lugar dieron voz a las principales preocupaciones de las mujeres de clase media en el México de principios del siglo XX.