Concordato de 1887

El Concordato de 1887 fue un tratado (31 de diciembre de 1887) entre el gobierno colombiano y el Vaticano que reguló las relaciones Iglesia-Estado en ese país durante más de cinco décadas. Le dio a la Iglesia Católica Romana una posición privilegiada en la vida religiosa y educativa de Colombia.

La negociación de un concordato fue autorizada por la Constitución de 1886, que estableció un régimen dominado por conservadores deseosos de deshacer la política anticlerical de sus predecesores liberales. Ratificado por el Congreso de Colombia en 1888, el concordato declaró al catolicismo la religión de la nación. Si bien las autoridades públicas debían proteger a la Iglesia católica y garantizar su respeto, la iglesia debía gozar de total libertad e independencia del estado, incluido el derecho a la propiedad. Sin embargo, al presidente de Colombia se le dio una voz importante en la nominación de arzobispos y obispos. El concordato también estipulaba que la instrucción religiosa sería obligatoria en todas las instituciones educativas y que el matrimonio de acuerdo con el rito católico debía ser válido para fines civiles. Convenciones posteriores (1892, 1902) regularon el poder de la iglesia en otras áreas, como el control de cementerios y campos misioneros.

Después de 1930, la lenta pero perceptible disminución de la influencia católica en Colombia provocó limitaciones en los poderes de la iglesia a través de la reforma constitucional (1936) y la firma de nuevos concordatos (1942, 1973). La Constitución de 1991 garantizaba la libertad religiosa y prohibía la instrucción religiosa obligatoria en las escuelas públicas. Aunque el catolicismo perdió su condición de religión oficial de Colombia, muchos argumentan que aún mantiene una posición privilegiada.