Castillo, ramón (1873–1944)

Ramón Castillo (20 de noviembre de 1873 - 12 de octubre de 1944), un conservador nacido en la provincia norteña de Catamarca, se convirtió en vicepresidente de Argentina en las fraudulentas elecciones presidenciales de 1937. Como gobernador designado de Tucumán durante la dictadura de Uriburu y exministro de educación bajo el presidente José Agustín Pedro Justo, la candidatura de Castillo ganó el apoyo de los sectores nacionalistas y religiosos. Su ascenso al poder se vio facilitado por la enfermedad del presidente Roberto Ortiz, quien entregó su cargo en 1940.

El contexto histórico en el que gobernó Castillo estuvo marcado por tres cuestiones principales: la naturaleza y forma de intervención estatal en la economía; el problema de la legitimidad de la autoridad política, dada la contradicción entre los principios democráticos y su promulgación en la práctica; y el conflicto durante la Segunda Guerra Mundial entre partidarios de los Aliados y quienes promovían la neutralidad en los asuntos internacionales. Sobre el primer tema, se evidenció una política de intervención estatal estrechamente ligada a la promoción de industrias vinculadas a las fuerzas armadas. En el segundo tema, el marco institucional de Castillo mostró una clara ruptura con los programas más prodemocráticos de su predecesor. A diferencia de Ortiz, Castillo accedió al fraude electoral y lo legitimó, primero en las provincias de Mendoza y Santa Fe y luego en la propia provincia de Buenos Aires. Gobernó en estado de sitio y prohibió cientos de eventos públicos.

En la Conferencia de Río de Janeiro en enero de 1942, el gobierno argentino, a diferencia de México, se negó a apoyar una ruptura de las relaciones con Alemania e Italia. Ilustrando claramente las simpatías del régimen con Alemania fue la prohibición de exhibir la película de Charlie Chaplin El gran dictador (1940) en Argentina. Aunque Castillo carecía de una base de apoyo propia, circunstancia que explica cierto grado de ambivalencia en su discurso político, su administración contó con el respaldo de segmentos nacionalistas del ejército y de la Iglesia católica. Fue derrocado en un golpe militar en junio de 1943 que abrió el camino al ascenso político del coronel Perón, y falleció el 12 de octubre de ese año.