Caso, antonio (1883–1946)

Antonio Caso, filósofo y diplomático mexicano, nació en la Ciudad de México en 1883 y murió allí en 1946. Fue profesor de filosofía en la Universidad Nacional de México, rector de esa institución, profesor del Colegio Nacional y embajador de varios Naciones sudamericanas. Escribió de manera voluminosa durante un período de tres décadas y tuvo una gran influencia como maestro. Para sus fuentes se dirigió especialmente a Henri Bergson, pero también a Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer y Edmund Husserl.

La metafísica de Caso enfatiza el proceso, la libertad, la vida y el espíritu. Concibió la realidad como un dinamismo fluido cuyas operaciones y formas se unifican orgánicamente. El sesgo sujeto-predicado de la lógica tradicional distorsiona la realidad mediante su aparato de términos estáticos relacionados como en una máquina cerrada. La ciencia moderna tiene más perspicacia al darse cuenta de que incluso el mundo físico elude un determinismo riguroso. La partícula individual tiene un factor de espontaneidad; La ley es sólo estadística y se aplica a los grupos en virtud de la compensación mutua de las irregularidades individuales. Del mismo modo, el proceso viviente tiene un carácter único que no puede reducirse a los términos de la física y la química, sino que estimula y dirige el vehículo material. Un ser vivo consciente descubre su propia libertad en el simple acto de querer un movimiento corporal: la libertad coincide con la causalidad desde dentro. La conciencia no se deriva pasivamente de condiciones más primitivas mediante leyes de asociación y evolución. Por el contrario, el ego puro proyecta sus propias estructuras sobre los datos del sentimiento crudo, proporcionando así los objetos de la experiencia madura y los principios subyacentes a los de asociación y evolución.

La ética de Caso se ocupa de dos tríadas: la de las cosas, los individuos y las personas, y la de la economía, el desinterés y el amor. Las cosas son meramente físicas, carecen de unidad, son divisibles y no son sujetos de valor. Los individuos son seres vivos indivisibles pero que pueden sustituirse entre sí. El valor de lo meramente biológico es la economía, que se encuentra en el egocentrismo y la utilidad y se ilustra en la nutrición, el crecimiento, la reproducción, la fabricación de herramientas y la muerte. Más allá de los individuos hay personas, que agregan el carácter de espíritu a la vida. Las personas son capaces tanto del desinterés como del amor. El desinterés suspende los mecanismos del egoísmo y la utilidad en el acto de contemplación; el amor identifica al yo con el otro en simpatía y servicio y es más noble en el autosacrificio. Las personas son únicas; juegan un papel como creadores de valores en la sociedad, y en ellos la libertad es la más avanzada y responsable. Su interacción define la cultura humana, cuyos enemigos son el individualismo y el totalitarismo; ambas son formas de egoísmo y de valor económico. El error de la filosofía totalitaria es trasladar la noción de absoluto de un principio universal de existencia, donde está justificado, al estado, donde no existe. Esta filosofía tiene su origen en Thomas Hobbes; no debe imputarse a GWF Hegel, quien colocó el arte, la religión y la filosofía por encima del estado.

La estética de Caso comienza con el concepto de exceso de energía, o exceso vital, que es la base del juego, el arte y el espíritu de sacrificio. El arte se distingue del juego y del espíritu de sacrificio por el desinterés. Además de la suspensión del egoísmo y la utilidad, el desinterés implica la abstracción de las cuestiones de realidad y bondad del objeto contemplado. El desinterés protege al arte de cualquier posibilidad de inmoralidad, lo que requiere una actitud interesada. Se asocia al carácter intuitivo de la experiencia estética, ya que la absorción en el objeto como fin favorece la apreciación de su plena individualidad. La naturaleza no conceptual de la experiencia se reconcilia con la pretensión de universalidad, a la manera de Kant. La experiencia, sin embargo, no termina con una imagen dentro de la mente. La tendencia conativa de los estados psíquicos conduce a la empatía o proyección del estado en el mundo exterior. La empatía estética se diferencia de la proyección mencionada anteriormente en que es emocional y concreta más que lógica y formal, y de esa empatía y empatía religiosa en que es desinteresada. Pero los objetos naturales no satisfacen fácilmente la necesidad estética. La empatía estética conduce entonces a la expresión, o la creación de obras de arte, en las que se consuman la tendencia empática y la intuición desinteresada. En su relato de intuición y expresión, Caso afirmó seguir a Benedetto Croce, pero no lo hizo sin vacilar.

Véase también Bergson, Henri; Croce, Benedetto; Hegel, Georg Wilhelm Friedrich; Husserl, Edmund; Kant, Emmanuel; Schopenhauer, Arthur; Simpatía y Empatía.

Bibliografía

Obras principales de caso

La filosofia de la intuición (La filosofía de la intuición). Ciudad de México, 1914.

La existencia como economía, como desinterés y como caridad (Existencia como economía, como desinterés y como amor). Ciudad de México, 1919.

Discursos á la nación mexicana (Discursos a la Nación Mexicana). Ciudad de México: Porrúa huos., 1922.

El concepto de la historia universal (El concepto de historia universal). Ciudad de México: Ediciones Botas, 1923.

Principios de estética (Principles of aesthetics). Mexico City: Publicaciones de la Sria. de Edvcacion, 1925.

La Persona humana y el estado totalitario (The human person and the totalitarian state). Mexico City: Universidad Nacional Autónoma, 1941.

Funciona en caso

Berndtson, Arthur. "Filosofía mexicana: la estética de Antonio Caso". Revista de Estética y Crítica de Arte 9 (4) (junio de 1951): 323–329.

Romanelli, Patrick. Haciendo de la Mente Mexicana. Lincoln: University of Nebraska Press, 1952. Cap. 3.

Arthur Berndtson (1967)