Carías andino, tiburcio (1876–1969)

Tiburcio Carías Andino (b. 15 marzo 1876; d. 23 de diciembre de 1969), presidente de Honduras (1933-1948).

Carías nació en Tegucigalpa, el hijo menor del general Calixto Carías y Sara Andino de Carías. Excelente estudiante, recibió su título de abogado en la Universidad Central de Honduras en 1898; más tarde enseñó matemáticas en el Instituto Nacional, así como clases nocturnas para niños y trabajadores pobres. Con seis pies y dos pulgadas de altura, inusualmente alto para un centroamericano, Carías desarrolló una habilidad natural de liderazgo. Ya en 1891 estaba haciendo campaña para el dominante Partido Liberal, en el que su padre participaba activamente. Posteriormente se involucró en los conflictos militares relacionados con la política centroamericana.

En 1903 Carías dejó a los liberales para apoyar a Manuel Bonilla en la fundación del Partido Nacional, sucesor del Partido Conservador del siglo XIX. Aunque su participación en una revuelta de 1907 le valió el rango de general de brigada, no era principalmente un militar sino más bien un hábil político que utilizó a los militares para construir una maquinaria política eficaz. Como congresista y gobernador de varios departamentos, Carías se convirtió en el líder del Partido Nacional y en 1923 en su candidato presidencial. Obtuvo la pluralidad, pero le faltó la mayoría requerida, y cuando el Congreso no logró resolver el estancamiento, sus fuerzas armadas tomaron Tegucigalpa en 1924. Las elecciones posteriores, asistidas por la mediación de Estados Unidos, eligieron presidente a su compañero de fórmula, Miguel Paz Baraona. Cuando, en 1928, Carías perdió ante los liberales por doce mil votos, muchos de sus partidarios llamaron a la revuelta, pero Carías aceptó los resultados oficiales, una medida que le ganó un gran respeto.

La política hondureña de la década de 1920 estuvo estrechamente relacionada con el surgimiento de las empresas bananeras estadounidenses, que fueron responsables de gran parte de la turbulencia política de la época. La Cuyamel Fruit Company de Samuel Zemurray apoyó a los liberales, mientras que la United Fruit Company apoyó al Partido Nacional de Carías. En 1932 Carías obtuvo una contundente victoria sobre José Ángel Zúñiga Huete y asumió el cargo en 1933 después de sofocar una revuelta opositora. Las revisiones de la constitución en 1939 le permitieron a Carías permanecer en el cargo, primero hasta 1944 y luego hasta 1949. Cuando finalmente renunció el 31 de diciembre de 1948, habiendo gobernado su país por más tiempo que cualquier otro presidente en la historia de Honduras, entregó el poder a su país. protegido y ministro de Guerra, Juan Manuel Gálvez Durón, tras la primera elección presidencial en el país desde 1932.

Carías ha sido comparado con dictadores contemporáneos en los otros estados centroamericanos: Jorge Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador y Anastasio Somoza en Nicaragua. Su régimen tenía tendencias fascistas similares, y logró orden y cierto crecimiento económico a costa de las libertades civiles y el bienestar general. Ángel Zúñiga mantuvo una campaña de propaganda contra Carías desde el exilio en México y hubo algún intento de revuelta desde adentro, pero el firme control de Carías sobre los militares aseguró su gobierno continuo. También cooperó estrechamente con los intereses comerciales y gubernamentales estadounidenses, incluido el apoyo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Aunque promovió la modernización y convirtió a su país en líder en el desarrollo de la aviación comercial centroamericana, Honduras siguió siendo el menos desarrollado de los estados istmos.

A diferencia de sus homólogos de la "Liga de los Dictadores" en un aspecto importante, Carías abandonó el Partido Liberal. Aunque procedía del Partido Liberal, su Partido Nacional conservaba parte de la filosofía del Partido Conservador del siglo XIX, que defendía una curiosa alianza de las principales familias de la élite con las masas y adoptó una actitud algo más amistosa hacia la Iglesia Católica Romana. que los liberales. Si bien todos los dictadores centroamericanos fueron represivos y, a menudo, brutales, Carías fue algo más benigno que los demás y fue el único de ellos en dimitir con gracia. El derrocamiento de Hernández y Ubico por levantamientos populares en 1944 probablemente contribuyó a la decisión de Carías de dejar la presidencia en 1948, ya que él también comenzó a enfrentar disturbios estudiantiles y laborales en 1944. En realidad, su Partido Nacional, todavía una fuerza en Honduras hoy, representó una unión de actitudes elitistas liberales y conservadoras del siglo XIX, lo que permitió que el Partido Liberal Hondureño de hoy se identificara más estrechamente con los intereses de la clase media. El papel principal de los militares en la política hondureña moderna fue otro legado de la dictadura de Carías.

En la elección de 1954, Carías, de setenta y nueve años, buscó sin éxito regresar a la presidencia. Un golpe posterior redujo aún más su influencia política, aunque continuó viviendo en Honduras hasta su muerte.