Bertalanffy, ludwig von (1901-1972)

Ludwig von Bertalanffy, uno de los principales exponentes del punto de vista "organísmico" en biología teórica, nació en Austria en 1901 y se educó en las universidades de Innsbruck y Viena. Hasta 1948 enseñó en la Universidad de Viena, primero como instructor y luego como profesor de biología en la facultad de medicina. Emigró a Canadá en 1949 y ocupó cargos académicos en la Universidad de Ottawa y la Universidad de Alberta, donde fue nombrado profesor de biología teórica en 1962. Los escritos de Von Bertalanffy son voluminosos, suman más de doscientos artículos. Estos incluyen artículos científicos en campos como el crecimiento animal, la fisiología celular, la embriología experimental y la investigación del cáncer. Sus dos libros más conocidos sobre biología filosófica son Teoría crítica de la formación de formas (Berlín, 1928; traducido por JH Woodger como Teorías modernas del desarrollo, Londres, 1933) y La cosmovisión biológica (Berna, 1949; traducido por el autor como Problemas de la vida, Nueva York, 1960). Desde 1950 había estado activo en la promoción de un campo interdisciplinario llamado "Teoría general de sistemas". La sociedad asociada a esta empresa ha publicado varios anuarios.

Von Bertalanffy sostuvo que ni el mecanismo clásico ni el vitalismo proporcionan un modelo adecuado para comprender los fenómenos orgánicos. El vitalismo es intelectualmente estéril porque apela a un misterioso élan vital, entelequia o psicoide para explicar las propiedades de los seres vivos. El mecanismo, declaró von Bertalanffy, implica tres concepciones erróneas: (1) la concepción "analítica y sumativa", según la cual el objetivo de la investigación biológica es el análisis de los organismos en unidades fundamentales y la explicación de las propiedades orgánicas mediante una simple suma de estas unidades; (2) la concepción "teórica de la máquina", que considera la base del orden vital como un conjunto de estructuras o "mecanismos" preestablecidos de tipo fisicoquímico; y (3) la concepción "teórica de la reacción", según la cual los organismos son autómatas, que reaccionan sólo cuando son sometidos a estimulación y, por lo demás, inactivos. Estas concepciones, argumentó von Bertalanffy, no pueden producir una teoría explicativa de la vida bien fundamentada.

En lugar de ellos, propuso un modelo organísmico sobre el que se puede construir tal teoría. El modelo representa a los organismos como conjuntos o sistemas que tienen propiedades de sistema únicas y se ajustan a leyes de sistemas irreductibles. Las estructuras orgánicas son el resultado de un flujo continuo de procesos que se combinan para producir patrones de inmensa complejidad. Lejos de ser autómatas pasivos, los seres vivos son centros de actividad con un alto grado de autonomía. Los sistemas biológicos están estratificados. Existe una jerarquía de niveles de organización desde moléculas vivas hasta individuos multicelulares y agregados supraindividuales. La naturaleza entera es "una arquitectura tremenda en la que los sistemas subordinados se unen en niveles sucesivos en sistemas cada vez más altos y más grandes".

Von Bertalanffy buscó mostrar que esta concepción ilumina asuntos como el desarrollo embrionario, los procesos genéticos, el crecimiento, la autorregulación, el metabolismo y la evolución. Así, en embriología ya no es necesario tomar partido en la vieja contienda entre preformacionismo y epigénesis, si adoptamos la hipótesis de que un óvulo fecundado es un sistema cuyo desarrollo está determinado por las condiciones internas del sistema. De manera similar, la aparente determinación manifestada por este desarrollo es una ilustración de la propiedad única de la "equifinalidad", que marca el comportamiento de los organismos como sistemas "abiertos". Estos sistemas se diferencian en aspectos importantes de los sistemas cerrados de los que se ocupa la física. Los principios termodinámicos que se aplican a los dos casos no son en modo alguno los mismos. Sin embargo, von Bertalanffy creía que "existen principios generales válidos para todos los sistemas, independientemente de sus elementos componentes y de las relaciones o fuerzas entre ellos". Estos principios, pensó, pueden estudiarse a través de la Teoría General de Sistemas, cuya función es lograr la unidad de la ciencia.

La concepción organísmica de la vida es presentada por su autor como un avance intelectual que "bien puede situarse al lado de las grandes revoluciones del pensamiento humano". Los críticos han encontrado esta afirmación extravagante en vista del carácter esquemático y programático de la presentación de von Bertalanffy. Sostienen que la concepción organísmica no tiene derecho a ser llamada "revolucionaria" hasta que sus méritos se hayan demostrado en un análisis biológico detallado y extenso. No obstante, von Bertalanffy ha llamado la atención sobre cuestiones de gran importancia para el futuro de la biología teórica.

Véase también Biología Organísmica; Filosofía de la Biología; Vitalismo.

Bibliografía

Trabajos adicionales de bertalanffy

"Un resumen de la teoría general de sistemas". Revista británica para la filosofía de la ciencia 1 (1950): 134 – 165.

"Problemas de la teoría general de sistemas". Biología humana 23 (1951): 302 – 311.

Bertalanffy, Ludwig von y A. Rapoport, eds. Anuario de Sistemas Generales. Publicado anualmente desde 1956.

Funciona en bertalanffy

Buck, RC "Sobre la lógica de la teoría general de los sistemas de comportamiento". En Estudios de Minnesota en la filosofía de la ciencia, editado por H. Feigl y M. Scriven. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1956. Vol. I, págs. 223-238.

Hempel, Carl G. "Teoría general de sistemas y la unidad de la ciencia". Biología humana 23 (1951): 313 – 327.

Jonas, Hans. "Comentario sobre la teoría general de sistemas". Biología humana 23 (1951): 328 – 335.

Medawar, PB Revisión de Problemas de la vida. Mente, 43 (1954): 105–108.

TA Goudge (1967)