Alteración

El término alteridad deriva de la palabra latina alterar, que significa "otro". En la filosofía contemporánea, la cuestión del otro es principalmente la del otro ser humano, el Otro (Otro, en francés), aunque algunos pensadores han planteado la cuestión de si el otro humano debe ser privilegiado de esta manera. Sin embargo, la cuestión central que gobierna las discusiones filosóficas sobre la alteridad no es la de quién es el otro, sino la de nuestro acceso a la alteridad. La llamada filosofía continental resalta la dimensión ontológica de esta cuestión más que su dimensión epistemológica, que fue el foco en la filosofía de habla inglesa de lo que, desde el siglo XIX, se ha llamado el problema de otras mentes.

En su Meditaciones cartesianas (1960 [1931]) Edmund Husserl ofrece un relato de cómo, por analogía con mi propio cuerpo, reconozco otro cuerpo como orgánico y, por una especie de alienación en la que me hago otro que llamamos empatía, constituyo un otro como un alter ego. Martin Heidegger en Ser y tiempo (1996 [1927]) descarta este enfoque por basarse en la comprensión inadecuada de René Descartes del ser humano como sujeto aislado. Heidegger desplaza el problema epistemológico de la alteridad al emitir la afirmación ontológica de que el otro posee el tipo de ser que él llama Mitsein (literalmente "con-ser"). Sin embargo, el problema del otro reaparece en la obra de Jean-Paul Sartre. Ser y nada (1956 [1943]), donde, en parte bajo el impacto del relato de Georg Wilhelm Friedrich Hegel sobre la dialéctica amo-esclavo, la relación con el Otro se presenta como conflictiva.

Levinas, derrida y el otro absoluto

In Totalidad e infinito (1969 [1961]) Emmanuel Levinas radicaliza el problema de la alteridad al pensar en el otro no como otro sujeto como yo, sino como radicalmente Otro, el que me cuestiona y me llama a mi responsabilidad. Esta relación ética es asimétrica en el sentido de que el Otro es accesible sólo a partir de un Yo. Sin embargo, el Otro ya no se define por sus diferencias conmigo, sino por la forma en que supera esta relación en absoluta separación de mí. Así, la concepción de Levinas del Otro absoluto rompe conscientemente con la forma en que se ha pensado al otro en Occidente desde la época de Platón. Sofista. Según Platón, el otro es siempre relativo a algún otro (Sofista 255d), una formulación que generalmente se entiende que significa que la otra es "diferente de la misma".

Cuando Jacques Derrida desafía la explicación de Levinas del Otro absoluto en "Violencia y metafísica" (1978 [1964]), evoca explícitamente la crítica de Platón que hace que tal concepción sea impensable, imposible e indecible (Sofista 238e). Sin suscribir la legitimidad de la explicación de Husserl sobre la intersubjetividad, Derrida pregunta si la noción de un alter ego de Husserl no asegura mejor el carácter ético de la alteridad radical del otro que la noción de Levinas del absolutamente otro. El punto de Derrida es que el Otro no puede ser el Otro de lo Mismo excepto siendo él mismo el mismo, es decir, un ego, pero él mismo posteriormente abraza el lenguaje de la alteridad de Levinas con la frase todo lo demás es bastante diferente (todos los demás son totalmente distintos) (1995 [1990]), pág. 82).

Mientras tanto, y en parte como respuesta al ensayo de Derrida, Levinas desarrolló la idea fundamental de su pensamiento posterior: la sustitución de uno por otro. A la pregunta de cómo es posible que el Otro me cuestione, Levinas, en De lo contrario que ser (1981 [1974]), da la respuesta de que es posible porque ya soy para-el-otro, es decir, porque el otro está en mí en medio de mi autoidentificación. Un gesto paralelo por el cual la alteridad se reubica dentro de la misma se puede encontrar en la literatura psicoanalítica, por ejemplo, en la obra de Julia Kristeva. Extraños a nosotros mismos (1991 [1988]). Sin embargo, se puede argumentar que el nuevo tipo de cosmopolitismo que ella promueve mantiene la división entre "ellos" y "nosotros" y que busca superar, en la medida en que el mundo ahora está dividido entre quienes reconocen que no hay extranjeros y quienes quien no.

Para abordar la dificultad de pensar la sustitución, Levinas recurre a la frase imposible de Arthur Rimbaud yo soy otro (Yo soy otro). Levinas utiliza la dificultad misma de pensar y decir alteridad no solo para desafiar la prioridad de la ontología y proclamar la primacía de la ética, sino también para marcar una salida de la filosofía occidental tal como la hereda. Esto muestra hasta qué punto la cuestión de la alteridad se ha alejado del problema husserliano de la intersubjetividad, como problema regional, para convertirse en el lugar filosófico de exploración de los límites del pensamiento y el lenguaje.

Véase también Deleuze, Gilles; Derrida, Jacques; Levinas, Emmanuel.

Bibliografía

Derrida, Jacques. El don de la muerte (1990). Traducido por David Wills. Chicago: University of Chicago Press, 1995.

Derrida, Jacques. "Violencia y Metafísica". En Escritura y diferencia (1967). Traducido por Alan Bass. Chicago: University of Chicago Press, 1978.

Heidegger, Martin. Ser y tiempo (1927). Traducción de Joan Stambaugh. Albany: SUNY Press, 1996.

Husserl, Edmund. Meditaciones cartesianas: una introducción a la fenomenología (1931). Traducido por Dorian Cairns. La Haya: Nijhoff, 1960.

Kristeva, Julia. Extraños a nosotros mismos (1988). Traducido por Leon S. Roudiez. Nueva York: Columbia University Press, 1991.

Levinas, Emmanuel. De otra manera que ser, o más allá de la esencia (1974). Traducido por Alphonso Lingis. La Haya: Nijhoff, 1981.

Levinas, Emmanuel. Totalidad e infinito (1961). Traducido por Alphonso Lingis. Pittsburgh, PA: Duquesne University Press, 1969.

Sartre, Jean-Paul. El ser y la nada: un ensayo sobre ontología fenomenológica (1943). Traducido por Hazel E. Barnes. Nueva York: Philosophical Library, 1956.

Theunissen, Michel. El otro: estudios en ontología social de Husserl, Heidegger, Sartre y Buber (1977). Traducido por Christopher Macann. Cambridge: MIT Press, 1984.

Robert Bernasconi (2005)